5 Herramientas de control parental: Cómo funcionan y cómo las burlan tus hijos
Vivimos rodeados de pantallas. Forman parte de nuestro día a día y también del de los más pequeños. Los contenidos digitales son cada vez más atractivos, accesibles y disponibles, pero es importante consumirlos con espíritu crítico, conciencia y mesura, algo que también debemos inculcar a la infancia. El uso que hacen nuestros hijos e hijas de las pantallas genera multitud de dudas legítimas entre las familias ¿Qué hacen en internet? ¿Cómo controlar el tiempo que usan la red y poner límite a algunos usos potencialmente peligrosos? Existen herramientas de control parental que intentan ayudar a las familias. Pero a veces, los menores aprenden cómo burlarlas. Por eso, el diálogo y la educación temprana son clave.
Muchas familias, afirma Montse Jiménez, docente y coautora del libro Madres y padres influencers, “se encuentran perdidas y tienden a saltarse pasos esenciales”. Mantiene que el proceso debería seguir cuatro etapas de forma cronológica, comenzando por el control, luego supervisión, acompañamiento y finalmente, autonomía. Pero, “desgraciadamente,muchos padres comienzan por el final, dando autonomía demasiado temprano”, explica.

Hay que tener en cuenta que un uso excesivo o descontrolado de las pantallas puede afectar el desarrollo del cerebro en edades tempranas, impactar negativamente en la salud física y tener efectos en la salud emocional. Por eso, educar a nuestros hijos e hijas en un mundo lleno de pantallas requiere herramientas, límites y mucha conciencia. Y en este contexto, los controles parentales pueden ser una ayuda valiosa… aunque no infalible.
Aquí repasamos cinco de las aplicaciones de control parental más populares:
1. Family Link
Esta aplicación de Google proporciona herramientas que permiten poner normas digitales: descubrir qué uso le da tu hijo/a a su dispositivo, saber su ubicación y gestionar filtros de contenido y ajustes de privacidad y seguridad. Puedes gestionar sus aplicaciones dándoles la flexibilidad que elijas, definir tiempos de uso o bloquearlas, con la opción de solicitar aprobación para descargar nuevas aplicaciones.
2. Kaspersky Safe Kids
Te permite rastrear la ubicación y hábitos de uso del dispositivo, además de equilibrar el tiempo frente a la pantalla. Con esta aplicación puedes recibir alertas por comportamientos inquietantes y bloquear contenido nocivo, así como aplicaciones y sitios webs. Puedes personalizar las configuraciones dependiendo de la edad del niño/a.
3. Control Parenting Screen Time
Establece horarios de uso diarios, así como periodos de desconexión y pausa el uso del dispositivo. Anima a tus hijos a perseguir hábitos positivos enviándoles tareas que completar que se recompensan con tiempo de uso. Aprueba o cancela la descarga de nuevas aplicaciones, además de ver qué aplicaciones usa más. Mantén un ojo en su historial, bloquea categorías o páginas web. Y accede a su ubicación, así como ver la ruta que hace hasta la escuela o recibir una alerta cuando llega o se va de una localización específica.
4. Kids Place
Kids Place no es un control parental tradicional, sino una interfaz adaptada especialmente para niños pequeños. Al instalarla, se crea un entorno seguro desde el cual el menor solo puede acceder a las aplicaciones y funciones autorizadas. Aunque ofrece una versión gratuita, muchas de sus funciones avanzadas requieren suscripción. Entre las funciones gratuitas destacan la restricción de apps, el límite de tiempo de uso y la posibilidad de crear hasta dos perfiles diferentes dentro de la aplicación. Además puedes supervisar la ubicación de tu pequeño en directo y recibir alertas cuando se infrinjan los límites geográficos.
5. Family Time
Esta aplicación permite restringir aplicaciones inadecuadas para menores mediante el filtrado de contenidos, establecer un tiempo máximo de uso por aplicación o juego con el control de tiempo y recopilar información sobre las aplicaciones instaladas, contactos, mensajes y navegación, además de rastrear llamadas y mensajes mediante la supervisión. También ofrece información sobre la ubicación del dispositivo a través de la geolocalización y emite notificaciones con alertas automáticas en caso de situaciones peligrosas.
Pero… ¿cómo esquivan tus hijos estos límites?
«En el mundo digital, hecha la ley, hecha la trampa. Eso quiere decir que muchos chavales hoy en día saben cómo burlar fácilmente según qué tipo de protecciones.” explica Miquel Àngel Prats Fernández, psicopedagogo y autor del libro Vivir en digital. Cómo educamos para el mundo de hoy. «Yo lo que creo es que, probablemente, como es la solución más fácil, ya es un tema dictatorial, ya es un tema impositivo, ya es un tema que incluso genera más ganas. Si me lo prohibes, todavía me generas más ganas».
Así que, aunque los controles parentales pueden ser una herramienta útil en algún caso, no son infalibles, y no siempre son positivos.
Muchos controles parentales pueden ser eliminados si el menor realiza un restablecimiento de fábrica del propio dispositivo si no hay contraseña en el acceso al sistema o a la configuración. Para evitarlo, activa un bloqueo de configuración o cuenta administrativa que impida el restablecimiento sin tu aprobación.

Las VPN (redes privadas virtuales) permiten cambiar la ubicación del dispositivo. Esto les permitirá evadir filtros geográficos o de contenido web, pudiendo acceder a contenido restringido o evitar bloqueos de apps y webs. Revisa las aplicaciones instaladas con frecuencia y configura el control parental para bloquear la instalación de nuevas apps sin aprobación.
Cuando no pueden burlar los controles en su propio dispositivo, simplemente usan dispositivos de amigos, primos o incluso del colegio. Con estos pueden acceder a contenido o juegos que tú bloqueaste.
Soluciones
Evita las trampas fomentando el diálogo abierto y la confianza para que entiendan por qué existen estos límites. Los controles tecnológicos pueden servir, pero en ningún caso sustituyen la educación emocional.
Antes de establecer límites a tus hijos, fijate en ti mismo. «Yo no puedo exigir nada, no puedo pedirle nada a otro si yo mismo no lo hago. Por lo tanto, es un tema de autoridad, de autoridad moral», argumenta Prats. Si tú, como padre, no cumples con los límites que quieres establecer para tus hijos, no estás dando un buen ejemplo. Cuando las figuras cercanas cumplen esos límites, es entonces cuando «tienen autoridad para pedirlo, pueden exigirlo, porque ellos también son ejemplo.»
Replanteate tus acciones y elecciones, «si cuando vamos a comer fuera somos los primeros en darles el móvil, el problema no son los móviles, el problema es la familia.” reflexiona Prats, quien cree que hay que buscar alternativas, por ejemplo: “que cuando vayan a comer, se lleven un pequeño estuche de colores, y no les den directamente el móvil en pantalla.» Busca otros juegos o entretenimientos que sirvan de sustitutos a las pantallas.
«Yo diría que es una cuestión de pacto, de llegar a acuerdos, de llegar también a un modelo de consenso familiar, a lo mejor, ya ni siquiera necesita pactarlo, porque ya está implícito, ya también juegan a las cartas, a juegos de mesa, al aire libre, por lo tanto, son capaces de combinar otras actividades.» sostiene Prats.
Ten en cuenta, que la mejor alternativa para estas aplicaciones de control parental es mantener un diálogo abierto con tus hijos, darles confianza y educación digital.
¿Qué se puede considerar un uso sano de las pantallas para los menores?
Montse Jiménez mantiene que un uso saludable se da cuando “saben desconectar sin conflictos ni dependencia emocional”. Además, “utilizan la tecnología como una herramienta y no como un refugio para cubrir los vacíos emocionales” y para “aprender explorar intereses y comunicarse, sin sustituir siempre experiencias de la vida offline”.
La docente señala también que aunque el tiempo es un elemento importante, aún más lo es el objetivo y el contenido. Porque “no es lo mismo mirar un video educativo que pasar horas en plataformas de apuestas o redes sociales buscando validación constante”, sostiene.
De todas formas, y pese a la importancia del contenido que se consuma, la Organización Mundial de la Salud (OMS), y así lo recalca Montse Jiménez, recomienda diferentes tiempos de consumo para diferentes edades; para menores de “2 años, 0 minutos de pantalla; de 2 a 5 años, máximo 1 hora diaria y siempre supervisada; y de 6 a 12 años, un uso fragmentado con pausas, evitando las pantallas antes de ir a dormir”.
Simultáneamente, es necesario desde las escuelas y desde el hogar, fomentar la reflexión sobre lo que ven y publican en las redes. Por eso, el acompañamiento adulto, basado en el diálogo y el ejemplo, es clave para que los más pequeños aprendan a usar la tecnología de forma responsable. Y es que “educar en el entorno digital es un reto compartido y un deber social que no puede ser delegado sólo a las familias o escuelas” como dice Montse Jiménez, toda la comunidad debe implicarse para ofrecer modelos y herramientas que promuevan un uso consciente y seguro.