Cambio climático: «No hay vacuna para el planeta»

¡Hola, valientes! Os propongo un reto: ¿Recordáis cuál era la mayor amenaza a la que nos enfrentábamos antes de la pandemia de la Covid-19 provocada por el virus SARS-CoV-2? Aquí van algunas pistas: ¿Recordáis aquel oso polar aislado, perdido en un témpano vagando fruto del deshielo, arrastrado por las corrientes del Océano Ártico hacia latitudes en las que no podía sobrevivir? ¿Recordáis las olas de calor y las noches tropicales de los últimos veranos? ¿Recordáis los recientes temporales Gloria y Filomena, y los fenómenos meteorológicos extremos (huracanes, lluvias torrenciales, sequías recurrentes), cada vez más numerosos, a lo largo y ancho del planeta? Si pensáis en el cambio climático como la mayor amenaza a la que nos enfrentábamos antes de la pandemia habéis acertado, ¡Felicidades! Aunque os haya parecido fácil, no todo el mundo es capaz de reconocer que, tras la emergencia sanitaria que vivimos, debemos ocuparnos de la emergencia climática.

Publicado por Jordi Prades | 29.06.2021

De hecho, las dos están relacionadas: El riesgo de que se produzcan nuevas pandemias causadas por virus aún desconocidos aumenta con la destrucción de ecosistemas; además, el cambio climático acelera la pérdida de biodiversidad. Y “la vacuna del coronavirus no nos protegerá contra el cambio climático” (UNCTAD), “no hay vacuna para el planeta”, recuerda el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en esta entrevista (vídeo y texto) en la Universidad de Columbia de Nueva York.

En este contexto, el reto de mitigar los efectos negativos de ambas emergencias y adaptarnos a los cambios que se avecinan sigue en pie. Y para ello necesitamos estar bien informados ante la infoxicación y las virales fake news. ¡Que no nos troleen!

Los datos analizados por la comunidad científica internacional mediante el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) desmienten a quienes dicen que no existe tal cambio; que en cualquier caso no es producto de la acción humana; que las proyecciones no son fiables, que no podemos hacer nada para evitarlo…

El cambio climático es producto del aumento de emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), entre otros. Todos participamos en la emisión de estos gases: Cuando climatizamos e iluminamos nuestros hogares con electricidad producida con combustibles fósiles; cuando consumimos productos resultantes de procesos industriales que utilizan fuentes de energía no renovable; cuando viajamos en avión y en vehículos a motor de explosión… ¡Y hasta cuando nos tiramos pedos! Está en nuestras manos (y estómagos) reducir las emisiones y rebatir a quienes niegan las pruebas y los hechos. Ya sea por desconocimiento o por interés (los sectores del petróleo y la minería no van a ceder fácilmente; por cierto, la ganadería es otra fuente de emisiones, las vacas también se tiran pedos…).

Bueno, aquí van algunas reflexiones a tener en cuenta, en relación con los bulos sobre el cambio climático, en cuanto a medios y temas, fuentes y canales de información, y roles en la esfera pública.

Temas. El vaso medio lleno

Con la pandemia, los focos de atención han dejado el cambio climático en un segundo plano, la cobertura del cambio climático ha dejado de ser una prioridad. Los medios de comunicación imponen de qué se habla (agenda setting) y cómo se habla de ello (framing).

La selección temática y su tratamiento condicionan la recepción y percepción de la audiencia sobre los contenidos relacionados con el medio ambiente. Así, el cambio climático puede tratarse como un problema (catastrofismo, sensacionalismo) o como una oportunidad (economía verde, transición energética de los combustibles fósiles a las energías renovables, reconversión a la movilidad eléctrica), etc.

Hacernos ver el vaso medio lleno o medio vacío tiene consecuencias sobre nuestro comportamiento, puede promover hábitos ambientalmente responsables y actos comprometidos (como la presencia de Greta Thunberg en la COP 25 de Madrid), o puede sumirnos en la impotencia y la desesperación. En cualquier caso es mejor huir de los extremos: ni el negacionismo ni el catastrofismo son buenos aliados cuando se trata de abordar conflictos de base científica.

Por ejemplo, es preferible evitar el catastrofismo. El realismo, el optimismo y la positividad son mejores que los mensajes basados en el miedo, que producen rechazo en la audiencia. Distopías ya clásicas como Mad Max (1979) y películas más recientes como El día de mañana (2004) presentan, en un impactante formato cinematográfico, un futuro apocalíptico. Otras producciones utilizan también la dramatización como recurso audiovisual, pero las imágenes son reales, no filmadas en los estudios de Hollywood, y los guiones aportan datos y testimonios de personas y ecosistemas afectados por el cambio climático. Es el caso de Una verdad incómoda (2006) y de su secuela, Una verdad muy incómoda (2017). Como no podría ser de otro modo, ambas han recibido críticas de los escépticos y negacionistas…

Aprender a leer entre líneas ayuda a formarse opinión sobre cómo los distintos actores en disputa (gobiernos, empresas, ONG ecologistas y movimientos sociales) manejan las controversias en los medios y en las redes. Por ejemplo, calentamiento global y cambio climático tienen significados diferentes, y hay quien los confunde para confundir (aquí os dejo ejemplos de fact-checking sobre el asunto).

Fuentes. Como diría mi abuela

Recurrir a fuentes de información fiables, contrastadas y actualizadas es clave para combatir las fake news sobre el cambio climático. Como diría mi abuela, “no te fíes de quien te da caramelos a la salida del colegio”. Y aquí añado yo: “No te fíes de las fuentes que dicen solo lo que quieres oír, contrasta, reflexiona y concluye”. Utiliza para informarte, y para combatir los bulos, los datos que proporcionan el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC); la Organización Meteorológica Mundial (OMM); el Marco de Sendai de la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) y otras organizaciones internacionales. Rajoy citando a su primo no es convincente; tampoco Donald Trump ni sus acólitos de la FOX. Mejor las revistas científicas, las publicaciones especializadas y los medios generalistas y sus versiones digitales (webs y redes sociales), a pesar del false balance y del greenwashing.

Aquí un consejo sobre cómo hablar con otros sobre desinformación: No caigáis en la espiral del silencio si vuestro entorno (amigos, familiares) es negacionista o escéptico, pero tampoco os metáis en discusiones con quien no atiende a razones basadas en datos y pruebas. Difícilmente conseguiréis modificar opiniones basadas en creencias, valores y sentimientos. Las personas inteligentes suelen perder discusiones con facilidad, como explica Dean Burnett en su libro “El cerebro idiota”.

Canales. "Dietética digital para adelgazar al gran hermano"

Debemos ser conscientes de cómo funcionan los medios de comunicación y las redes sociales, de sus rutinas de producción, de los intereses económicos de sus propietarios y accionistas y de su intencionalidad a la hora de proporcionarnos contenidos para el consumo en distintos formatos (información, formación, y entretenimiento). Cuidado con engordar por la sobreinformación. Del mismo modo que intentamos seguir una dieta equilibrada y cuidamos nuestra salud física, con ejercicio y controlando nuestra alimentación, no está de más hacer lo mismo con nuestra dieta mediática, revisar sus ingredientes y, si es necesario, desinfoxicarnos y recurrir a la “dietética digital para adelgazar al gran hermano”, en palabras de Víctor Sampedro.

Redes sociales y otros contenidos

De nuevo mi abuela, que cocina tan bien, me recuerda a los fogones que “por el humo se sabe dónde está el fuego”, lo que traducido a 140 caracteres vendría a ser algo así como: “Piensa bien antes de retuitear contenidos incendiarios en las redes, si la temperatura sube 2 ºC se quemará algo más que tus dedos en el móvil”. Twitter mola… hasta que a alguien se le va la olla. En “la aldea global” (McLuhan), el debate sigue en pie: ¿El medio es el mensaje?

Roles. "Nosotros somos el meteorito"

Aunque ambos son riesgos globales es mucho más fácil encontrar la relación causa-efecto en el caso del coronavirus que en el caso del cambio climático, porque el cambio climático, a diferencia de otros riesgos sanitarios y ambientales, es un riesgo “difuso” (Espluga). Pero alerta porque ya hay refugiados climáticos y, sin ir más lejos, algunos habitantes del delta del Ebro temen que sean los primeros en Europa.

Oí el otro día en la mesa de al lado, recién levantado el estado de alarma por la Covid-19, tomando el aperitivo en la terraza de un bar, que con las vacunas “la ciencia hace milagros”. Pues no; los milagros son cuestiones de fe. ¿Os suena Umberto Eco? (“El mago y el científico”). ¡Aquí no hay magia! Si bien, como en los casos del coronavirus y del cambio climático, hay aún quien afirma que la Tierra es plana y niega que alunizamos en 1969. ¡Alucino! Personalmente, me quedo con la historia de la imagen Earthrise (NASA AS8-14-2383HR) que William Anders captó el 24 de diciembre de 1968. Durante la misión espacial del Apolo 8 se tomó la primera fotografía en color de la Tierra desde el espacio, lo que modificó nuestra visión del planeta y nos puso frente a un espejo en el que nunca nos habíamos mirado antes como Humanidad.

La gente lo vio como un éxito científico, mientras los astronautas lo vieron como un éxito social. Más de cincuenta años después seguimos sin plan B. Todos estamos en el mismo barco, en la misma nave espacial, la Tierra, así que toca remar contra las fake news ambientales. Por mucho que Elon Musk (SpaceX, Tesla) y Jeff Bezos (Blue Origin, Amazon) compitan por la conquista comercial del espacio; por mucho que los EE.UU. y la China rivalicen en la carrera espacial, no me parece buena idea tener que confinarme ni en la Luna ni en Marte. Ni por el coronavirus, ni por el cambio climático.

Vamos acabando, ahora con un ejercicio: Extended los brazos; cerrad los ojos; imaginad: El origen de la Tierra se sitúa en la punta de vuestro dedo corazón de la mano izquierda. Recorred vuestro brazo izquierdo, vuestro torso y vuestro brazo derecho andando el camino del tiempo geológico de la Tierra, sus eones (Arcaico, Proterozoico y Fanerozoico) y las eras de este último (Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica). El origen antrópico del cambio climático es irrefutable. Por esto hablamos de una nueva era, el Antropoceno. Lo tenéis en la uña del dedo corazón de vuestra mano derecha.

Como una uña sucia, nuestra huella de carbono hipoteca las futuras generaciones, consumimos los recursos naturales a un ritmo mucho mayor del que ha necesitado el planeta para generarlos. No hay sostenibilidad posible sin justicia intergeneracional, ambiental y ecológica. De las tres dimensiones de la sostenibilidad —la ambiental, la social y la económica—, nuestro sistema capitalista prima la última. Y las consecuencias están a la vista: desigualdades en los ejes norte-sur/este-oeste, esquilmación de los recursos naturales, y conflictos por su distribución y el reparto de la riqueza.

Pensad que si la quinta extinción fue causada por el violento impacto de un meteorito contra la Tierra, en la sexta (este artículo científico documenta que ha empezado ya) “nosotros somos el meteorito”. La cita es del entomólogo Edward O. Wilson, quien acuñó el concepto “biodiversidad” y es también el padre de la Sociobiología.

Más ecocentrismo y menos antropocentrismo. Cuidemos de nuestra casa y dejemos en paz a los extraterrestres. Dudo que, si son más listos que nosotros para llegar hasta aquí, vayan a encontrar en la Tierra la vida que buscan, porque nosotros “somos individualmente inteligentes y colectivamente estúpidos” (Martínez Alier y Wagensberg en “Solo tenemos un planeta”). Somos aún homínidos, todavía no humanos (Carbonell y Agustí en “Materia viviente, vida pensante”. ¡Mirad! Carbonell habla sobre las fake news en el minuto 26:52 de este video.

Acabo como empecé, con una pregunta. Se atribuye a Albert Einstein esta cita: “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”. ¿Verdadero o falso? ¡Salud!

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