ChatGPT: Aliado o amenaza para los verificadores de hechos?

La llegada de la inteligencia artificial generativa ha sacudido el periodismo y la verificación informativa. Según un estudio publicado en Profesional de la Información en 2023, ChatGPT, desarrollado por OpenAI, genera percepciones contradictorias entre los profesionales de la verificación de hechos en España. El estudio pone en evidencia que ChatGPT puede convertirse tanto en una herramienta de apoyo como en un reto para los verificadores de hechos. El secretario y formador de Learn to Check Roger Cuartielles es uno de los autores de esta investigación.
Publicado por Roger Cuartielles, Xavier Ramon-Vegas y Carles Pont-Sorribes / Publicado en: Profesional de la Información | 26.08.2026

La investigación llamada “Reentrenando a los fact-checkers: La irrupción de ChatGPT en la verificación informativa”, realizada por Roger Cuartielles, Xavier Ramon-Vegas y Carles Pont-Sorribes de la Universidad Pompeu Fabra, analiza el impacto de ChatGPT en las rutinas de trabajo de las principales plataformas de fact-checking del país. El estudio se basa en entrevistas a verificadores de Maldita.es, Newtral, EFE Verifica, AFP Factual España, Verificat y VerificaRTVE.

La investigación concluye que el impacto de ChatGPT en la verificación es ambivalente. Por un lado, se percibe como una herramienta que puede facilitar la detección de patrones desinformativos y acelerar la recopilación de información de contexto. Los verificadores coinciden que puede ser una herramienta auxiliar en la fase de detección de falsedades y la creación de desmentidos más efectivos.

De la otra, pero, también se señalan varios problemas y riesgos. Uno de los principales inconvenientes es la carencia de transparencia en las fuentes, hecho que dificulta la verificación de los contenidos que genera. Además, su capacidad de generar textos coherentes, pero no necesariamente verídicos, plantea el peligro de una mayor difusión de desinformación. Los expertos alertan que su accesibilidad permitiría la creación de información falsa de manera más sofisticada y en diferentes idiomas.

Esta dualidad hace que algunos verificadores sean prudentes. «Su utilidad dependerá de cómo evolucione y de si se mejoran sus funcionalidades, especialmente en la identificación de fuentes fiables», afirma Pablo Hernández, de Maldita.es.

Los verificadores consultados coinciden que la irrupción de ChatGPT también redefine su profesión. La aparición de la IA refuerza el papel de los fact-checkers como agentes de contexto, encargados no solo de desmentir informaciones falsas, sino también de explicar y contextualizar las noticias de manera rigurosa. Además, creen que la inteligencia artificial los obliga a adaptarse y a colaborar todavía más entre plataformas para combatir la desinformación. En este sentido, reivindican la necesidad de acelerar iniciativas de educación mediática para enseñar la ciudadanía a utilizar estas herramientas de manera responsable. 

El estudio pone en evidencia que ChatGPT puede convertirse tanto en una herramienta de apoyo como en un reto para los verificadores de hechos. Su capacidad para recopilar información rápidamente es una ventaja, pero su carencia de fiabilidad en las fuentes y la posibilidad de generar falsedades lo convierten en una herramienta de uso limitado en el fact-checking.

Los autores de la investigación subrayan que hará falta más transparencia, supervisión y desarrollo tecnológico para que estas herramientas se integren de manera efectiva en la lucha contra la desinformación. Por ahora, los fact-checkers continúan siendo insustituibles para garantizar la veracidad en un entorno mediático cada vez más complejo.

Para leer el artículo completo y acceder a los resultados detallados, consúltalo aquí.

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