Desinformación electoral o el desgaste de la democracia
A pesar que los ciudadanos y ciudanas tenemos derecho a la participación política sin interferencias, lo cierto es que la desinformación para perturbar los comicios y erosionar la democracia ha sido una constante en las últimas décadas. ¿Quién hay detrás de este fenómeno? ¿Nos intentan manipular solo actores externos o también internos? ¿Cuáles son las narrativas, las estrategias y los tiempos de la desinformación electoral? Te damos las respuestas en este artículo.
“Se utiliza la desinformación de una manera sistemática, organizada y con un mayor conocimiento de las formas de toma de decisiones de los votantes, lo que permite que esa desinformación esté expresamente dirigida a cambiar la voluntad del voto”, explica el catedrático en Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid y director del Grupo de Investigación sobre tecnología y democracia, Rafael Rubio Núñez. Es decir, cada vez con más frecuencia las decisiones de los ciudadanos respecto a los procesos electorales están sometidos a estrategias organizadas para manipular su intención de voto a través de campañas de desinformación que pervierten su libre elección y que minan los procesos democráticos.
Los ejemplos vienen sucediéndose desde el año 2016. Aquel año, los británicos votaron por un escaso margen a favor del Brexit tras una campaña que, posteriormente se supo que había sufrido graves interferencias desinformadoras. Rusia actuó a través de las redes sociales y la financiación de medios para propagar información falsa a favor de la salida del Reino Unido de la UE. Pero no solo hubo injerencia externa, sino que los partidos utilizaron mentiras y tergiversaciones para convencer al electorado y pagaron a empresas de procesamiento de datos personales para influir en el público a través de mensajes personalizados que aparecían en sus redes sociales, especialmente Facebook. La campaña a favor del Brexit llegó a pagar hasta tres millones de libras a la empresa de marketing digital AggregateIQ para que realizara este tipo de actividades.

El mismo año, durante la campaña de las presidenciales de Estados Unidos, emergió un nuevo estilo político en el que utilizar la mentira de forma desacomplejada se ha convertido en una marca característica y exitosa, el de Donald Trump. Durante aquella campaña, el candidato republicano no sólo utilizó exhaustivamente las mentiras y tergiversaciones (o “hechos alternativos”, como lo describió su equipo) o dió alas a las más rocambolescas teorías de la conspiración, sino que su campaña también hizo uso de empresas de minería de datos como Cambridge Analytica, que adquirió de forma indebida información de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos para utilizarlos posteriormente para manipular psicológicamente a los votantes.
También hemos visto como otros líderes llegaban al poder con estrategias similares: Rodrigo Duterte en Filipinas, Jair Bolsonaro en Brasil, Javier Milei en Argentina… “Desde el año 2016 es muy difícil encontrar procesos electorales donde la desinformación no haya tenido un papel. Probablemente, no en todos ellos ha sido determinante, pero sí que se ha incorporado por parte de los partidos y de los gobernantes como una parte más del debate político”, sostiene Rubio.

La toma del Capitolio en el 2021 por parte de partidarios de Donald Trump convencidos de que Joe Biden no había robado las elecciones y la toma de la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia en el 2023 bajo acusaciones similares contra Lula da Silva son dos ejemplos paradigmáticos de los efectos de la desinformación electoral. Más recientemente, a finales de 2024 el Tribunal Constitucional de Rumanía anuló los resultados de la primera vuelta de las elecciones tras la desclasificación de documentos que revelaban “agresivos ataques híbridos rusos” en la campaña de las presidenciales.
¿Quién está detrás de la desinformación electoral?
Actores externos
La desinformación electoral puede ser una herramienta utilizada por actores internos y externos. En el plano internacional, se utiliza como arma de injerencia y desestabilización por parte de agentes exteriores, una estrategia conocida como manipulación e interferencia de información extranjera (Foreign Information Manipulation and Interference, FIMI). Rusia ha sido uno de los actores más señalados y detectados como emisor o promotor de campañas de FIMI, especialmente contra Ucrania, según el último informe del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) sobre FIMI, publicado en enero de 2024.
“Rusia tiene un departamento específico especializado en la injerencia electoral, se vio en las elecciones del año 2016 de EE.UU., en los informes realizados a posteriori por el Congreso, pero se ha visto de manera reiterada en todas las elecciones europeas celebradas desde entonces, donde hay rastro evidente de injerencias rusas durante los procesos electorales”, indica Rubio. Pero no son los únicos. China, con mucha diferencia, es el país del mundo que más instiga campañas de desinformación, seguida de Irán. Rusia sería el tercer país que más practica esta estrategia, según datos de 2020 del Global Inventory of Organized Social Media Manipulation. El mismo informe también revela que las campañas de desinformación provenientes del exterior son comunes. De hecho, de los 25 países que mayor uso hacen de la desinformación, 15 de ellos también son los principales objetivos de las estrategias de propaganda desde el exterior.

En el informe del SEAE, se investigaron 750 incidentes de FIMI ocurridos entre el 1 de diciembre de 2022 y el 30 de noviembre de 2023. El país más frecuentemente atacado fue Ucrania, con 160 casos registrados. Los Estados Unidos fueron atacados por 58 de estos casos, seguidos de Polonia (33), Alemania (31), Francia (25) y Serbia (23). En total, la actividad de FIMI observada se dirigió a 53 países diferentes, lo que destaca que es un fenómeno global que no sólo se dirige a países, también a organizaciones, grupos e individuos. El 30% de los ataques fueron dirigidos a 149 organizaciones. Principalmente la UE (19%), la OTAN (15%), las fuerzas armadas de Ucrania (14%), la ONU (3%), así como medios de comunicación como Euronews (3%), Reuters (2%), Deutsche Welle (2%) o el New York Times (2%).
Agentes internos:
La desinformación electoral también es utilizada por agentes internos. Las agencias gubernamentales utilizan cada vez más propaganda computacional para dirigir la opinión pública. El ‘2020 Global Inventory of Organized Social Media Manipulation’ detectó evidencias en sesenta y dos países de que actores estatales como medios públicos, ministerios de Comunicación, Defensa o fuerzas policiales habían utilizado propaganda computacional para moldear las actitudes públicas. El mismo estudio halló también evidencias de como partidos políticos en sesenta y un países del mundo utilizaron herramientas y técnicas de propaganda computacional como parte de sus campañas.
“La desinformación se ha convertido en un instrumento normal de las campañas electorales” indica Rubio, que advierte de que muchas veces se olvida que sobre todo “tiene un elemento interno, directo o indirecto. Directo porque muchas veces son solo los actores nacionales los que promueven la desinformación como herramienta de trabajo en lo electoral, como, por ejemplo, en Brasil durante las elecciones del año 2022, cuando se convirtió en una amenaza interior y para el proceso electoral. Y indirecto porque al final la injerencia externa requiere de actores internos que amplifiquen y den credibilidad o validez a esa desinformación externa”.
¿Cuáles son las narrativas de la desinformación electoral?
Para que sean realmente efectivas, las narrativas desinformadores deben de adaptarse a cada contexto electoral concreto, pero el informe EDMO sobre ‘Narrativas sobre la desinformación durante las elecciones de 2023 en Europa’, que analizó el discurso de la desinformación electoral en los 12 países europeos que aquel año celebraban elecciones presidenciales o parlamentarias, concluye que hubo una temática que destacó sobre las demás: poner en duda el sistema electoral. “La sugerencia de fraude electoral o presuntas prácticas desleales que invalidarían los resultados electorales parece particularmente extendida, con el aparente objetivo de deslegitimar a los representantes elegidos democráticamente”, sostiene el informe.
En España, por ejemplo, que celebró elecciones generales el 23 de julio de 2023, circularon múltiples bulos para cuestionar la legitimidad del proceso. Uno de los más virales fue un vídeo manipulado del presentador David Cantero denunciando un supuesto pucherazo, cuando en realidad el audio era falso. También se difundió una imagen inventada que atribuía a la empresa Indra unos resultados ficticios en los que Vox obtenía 125 escaños; la empresa desmintió su autenticidad. Otro bulo sostenía que la Junta Electoral Central había declarado inválidos los resultados y ordenado un nuevo recuento, algo totalmente falso. Además, se denunció sin pruebas una supuesta manipulación por parte del PSOE al interrumpir trenes en Valencia para dificultar el voto, cuando se trató de una incidencia técnica comunicada oficialmente.

Otros de los principales asuntos detectados en el informe EDMO en la mayoría de los procesos electorales fueron la guerra en Ucrania, cuestiones relacionadas con el cambio climático, las instituciones y leyes de la UE, la economía, cuestiones de género y sobre la comunidad LGBTQ+, entre otros.
¿Cuáles son las estrategias de la desinformación electoral?
Las campañas de desinformación electoral tienen tres características estratégicas: se aprovechan de la actualidad, son multiplataforma y comienzan a gestarse meses antes del inicio de las campañas. El informe del SEAE señala que en el 21,3% de los incidentes de FIMI analizados, se aprovechó la atención ya existente en torno a eventos como cumbres políticas, elecciones, emergencias o visitas oficiales. A este respecto, el evento que desencadenó más casos de FIMI en la muestra del informe fue el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023.
Por otro lado, la coordinación entre plataformas es el modus operandi habitual en los incidentes de FIMI. Más de 4000 canales estuvieron activos 9800 veces en los 750 incidentes investigados en el informe del SEAE. Estos canales pueden ser páginas web, perfiles, grupos y páginas de redes sociales. Las plataformas más frecuentemente involucradas fueron Telegram y X (anteriormente Twitter). Sin embargo, se observó actividad de FIMI en prácticamente todas las plataformas.
Los agentes de FIMI preparan sus operaciones para atacar las elecciones con mucha antelación y gradualmente intensifican sus ataques. De acuerdo con el informe de la EASA, las acciones de FIMI se dividen en cuatro fases:
- Meses antes de las elecciones: Esta fase puede iniciarse hasta un año antes y consiste en la creación y organización de infraestructura y activos para influir en el consumo de información en el período previo a las elecciones. En el transcurso de los meses previos a las elecciones, estos actores «reclutan» e interactúan con sus audiencias mediante el uso del clickbait o la explotación de eventos de última hora para ganar legitimidad. Los ataques dirigidos contra candidatos y partidos políticos también pueden comenzar en este período. Durante esta fase, también es de esperar que se produzcan actividades de piratería informática, como operaciones para acceder o comprometer los sistemas de información internos, con el fin de facilitar ataques en fechas más cercanas a la votación.
- Mes electoral: Durante este tiempo, la actividad de FIMI aumenta. En esta fase, las redes creadas se activan para lanzar ataques destinados a socavar la reputación de candidatos y partidos políticos. En esta fase también se han detectado ataques de pirateria y la preparación de ataques para fases posteriores para generar desconfianza respecto a la integridad de las elecciones.
- 72 horas antes de la votación: Durante este período, los ataques de FIMI aprovechan los últimos momentos para influir en la participación o en la dirección del voto. Los incidentes que ocurren en este período son particularmente cruciales, dado el tiempo limitado para reaccionar, defenderse o responder a la amenaza. Durante este período, además se intensifican las operaciones para sembrar la desconfianza en el proceso electoral.
- Postelecciones: Los incidentes que ocurren en este período pueden ser cruciales, ya que pueden desencadenar llamamientos a la acción y actos violentos destinados a deslegitimar los resultados electorales. Además, los incidentes de la FIMI en esta fase pueden tener un objetivo más amplio, buscando socavar las democracias desde dentro y atacar sus principios fundamentales.
¿Qué efecto tiene sobre los resultados electorales?
El impacto en los resultados electorales de estas campañas, tanto las realizadas desde el exterior como desde el interior, son difícilmente cuantificables. “En las elecciones estadounidenses se ha detectado desinformación que favorecía a Donald Trump y eso se puede demostrar. Pero, ¿se puede decir que Trump ganó por la desinformación? Eso ya es muy complicado de demostrar”, explica Pablo Hernández, coordinador de investigación académica de Maldita.es. No obstante, afirma el experto, lo que sí que se puede afirmar es que la cantidad de desinformación aumenta significativamente cuando se acercan las votaciones. “Los desinformadores se esfuerzan en generar y difundir grandes oleadas de desinformación en torno a las elecciones y esa tendencia va en aumento. Si pensaran que la desinformación que difunden no tiene ningún efecto, no tendrían ningún motivo para seguir haciéndolo”, argumenta Hernández.

El peligro de este tipo de desinformación es que va más allá de desacreditar a un partido o una ideología, ya que pone en cuestión el funcionamiento del sistema. “Si los ciudadanos dejan de tener confianza en el funcionamiento de la democracia, todo lo demás deja de tener sentido”, indica Hernández.
“Desgastar la democracia no supone necesariamente destruirla, supone igualarla a otros sistemas de gobierno”, reflexiona Rubio. “Hay un proceso igualador que pone a la democracia al mismo nivel que otros sistemas de gobierno más autoritarios o más totalitarios y eso a los que promueven este tipo de actuaciones de desinformación les conviene porque les legitima delante de su pueblo”, indica. Por otro lado, debilitar a las instituciones y a quienes las representan, sembrar dudas sobre su legitimidad, hace que estos “pierdan fuerza a la hora de tomar decisiones, un menor prestigio, una menor reputación” y, cuando un actor estatal está debilitado, es más fácil influir sobre él o ganarle.
¿Cómo podemos combatirla?
La diplomacia europea alerta que la FIMI es “una amenaza para la seguridad, así como una amenaza para la sociedad y la democracia” y afirma que el repertorio de respuestas debe reflejar esta complejidad. En su informe, defiende que la lucha contra la desinformación electoral requiere una estrategia coordinada que combine medidas preventivas a largo plazo con respuestas reactivas en momentos críticos y las describe en tres fases:
- Antes de los comicios, es clave reforzar la resiliencia social, mejorar la alfabetización mediática y preparar herramientas de detección, así como establecer alianzas entre instituciones, medios, plataformas y sociedad civil.
- Durante el proceso electoral, se deben activar mecanismos de monitorización y alerta temprana que permitan detectar campañas manipulativas en sus fases iniciales. Las respuestas reactivas deben adaptarse al contexto: desde ignorar para no amplificar, hasta contener su propagación, minimizar su visibilidad con moderación de contenidos o redirigir la atención hacia información verificada.
- Pasadas las elecciones, es imprescindible evaluar lo ocurrido: qué funcionó, qué se puede mejorar y cómo fortalecer capacidades para el futuro. Compartir aprendizajes entre actores implicados y actualizar estrategias contribuirá a proteger la integridad democrática frente a nuevas amenazas.