Fake science: ¿Cómo interpretar un estudio científico?

La tentación es grande. Cuando tienes alguna duda sobre una cuestión de salud que te preocupa, con solo un clic, puedes acceder a doctor Google, doctor TikTok, doctor Instagram o doctor ChatGPT. Hoy en día podemos encontrar muchos posts, reels, stories, vídeos o incluso mensajes de Whatsapp o Telegram que nos hablan de algún tema de salud y que, además, nos dicen está basado en un artículo o estudio científico. Esto basta como sello de calidad y a menudo, nos creemos todo lo que allí se dice. Pero, ¡cuidado! Antes de tomar estos contenidos como información válida, debemos preguntarnos: ¿Este estudio es de una revista científica de prestigio o de una revista depredadora? ¿Es un estudio que se aplica a animales o a personas? ¿Tiene suficientes evidencias? En este artículo, te damos las claves para interpretar correctamente un estudio científico.

Publicado por Ivan Herrera Peco y Nereida Carrillo | 04.07.2025

¿Sabéis que uno de los problemas más comunes es la malinterpretación de los estudios científicos? En redes sociales, nos encontramos información sobre “dietas milagro”, “súper alimentos que lo curan todo”, “medicamentos que nadie te había contado”, “tratamientos milagrosos”, “efectos perjudiciales de un medicamento que no se hacen públicos”, etc., En muchos casos, esta desinformación o información errónea está asociada a artículos científicos que no son correctos o que se han malinterpretado y se genera confusión. A veces, esta información falsa o incorrecta puede perjudicar nuestra salud.

La llamada fake science incluye la información falsa, engañosa o errónea que tiene que ver con la ciencia. Alexandre López Borrull sitúa bajo el paraguas de la fake science la pseudociencia, las revistas depredadoras y los artículos retirados. Este profesor de Información y Comunicación de la UOC afirma que la fake science proviene tanto de los usuarios como de la propia comunidad científica y no es sino “la consecuencia emergente de la mercantilización de la ciencia”

Desde el grupo de investigación en comunicación científica GRECC-UPF, el profesor Sergi Cortiñas define la pseudociencia como “el conjunto de prácticas que intentan apoderarse del estatus de la ciencia y el método científico, mediante la exposición de resultados aislados, no demostrables o puramente subjetivos, obtenidos de forma acrítica, no sistemática o interesada, para generar un conocimiento no acumulable ni válido científica-mente, que opera a menudo en ámbitos en los que la ciencia no llega o donde no ha ofrecido resultados satisfactorios, y que suele ser hábil en la utilización de los medios de comunicación y las emociones del gran público”.

Además de la pseudociencia, los errores en los artículos científicos retirados o la mala interpretación de artículos científicos correctos también nos lleva a estar confundidos, mal informados y a tomar decisiones sobre nuestra salud que no están basadas en evidencias. Por eso, vamos a ver algunos consejos para interpretar bien los estudios y noticias sobre salud y ciencia.

1. ¿Dónde se ha publicado el estudio?

Si se ha publicado en una revista depredadora, debéis desconfiar. Son publicaciones en las que no se ha producido una revisión y validación por parte de, al menos, dos expertos de prestigio en la materia. Las revistas depredadoras exigen a los científicos dinero para publicar en ellas, pero después no están indexadas para que cuenten en su carrera académica. Por ello, podemos decir que estafan a los científicos y engañan a la ciudadanía. Si el estudio que estáis leyendo se ha publicado en una revista científica de prestigio, debéis formularos las preguntas que encontraréis a continuación.

2. ¿En qué parte del proceso de publicación está?

Podemos clasificar los estudios científicos, según la parte del proceso editorial en la que estén, en:

  • Preprint. Son documentos que no han sido revisados por pares científicos, ni aceptados para su publicación en una revista científica. Así que su validez y veracidad científica no están aseguradas. No deberán ser tomados como artículos válidos; sus conclusiones deben ser valoradas con cuidado. Para saber si un artículo es un preprint, podéis buscarlo en la herramienta MedRXiv.

 1 es un ejemplo de artículo tipo pre-print. 2 es un ejemplo de artículo retractado y 3, un artículo publicado según el sistema editorial aceptado.
  • Retracted. Se trata de documentos que han sido eliminados de la literatura científica debido a ciertos problemas con la reproducibilidad, la validez científica o, incluso, la veracidad de los datos/conclusiones que ofrecen. Cualquier artículo con esta definición no debe ser tenido en cuenta. Una herramienta útil para saber si un artículo ha sido retirado o corregido es Retraction Watch; podemos buscar esta información en Retraction Watch Database.

Ejemplo de una noticia sobre salud que usa un artículo científico paraapoyar el mensaje. Mirad bien la fecha de la noticia, agosto de 2021, y ahora revisad la parte derecha donde se ve que el artículo ha sido retirado, retractado, y que eso fue el día 2 de julio. Esto significa que el “soporte” a la noticia que manda esa persona no es válido ya que la comunidad científica ha retirado ese artículo por una mala interpretación y manipulación de los datos.

Un ejemplo paradigmático de artículo retirado es el estudio del doctor Andrew Wakefield en la revista The Lancet que afirmaba que la vacuna de la triple vírica provocaba un mayor riesgo de padecer autismo; una investigación no válida que, sin embargo, todavía alimenta el movimiento antivacunas. The Lancet retiró el artículo por diversos motivos. Uno de ellos fue los errores con la muestra: sólo se estudió a 12 niños, que no provenían, tal y como dijo Wakefield, del servicio de gastroenterología del Hospital Royal Free Hospital de Londres, sino que fueron seleccionados de forma no aleatoria por un despacho de abogados que llevaba un caso contra los laboratorios fabricantes de la vacuna. Además, una investigación periodística, descubrió que Wakefield pagó a los niños. El investigador mintió en los resultados y usó métodos incorrectos; además tenía un conflicto de intereses, pues quería patentar otra vacuna para lo que estaba estudiando y tenía interés en desacreditar la vacuna de la triple vírica. El artículo fue retirado y a Wakefield se le prohibió ejercer en todo el Reino Unido, pero aun así, la confusión hoy sigue.

  • Artículo publicado. Si el artículo se ha publicado siguiendo un sistema de revisión por pares, podemos tomarlo como válido. Seguimos con más preguntas para examinar sus conclusiones e interpretarlo correctamente.

3. ¿Qué tipo de estudio es?

Averiguar el tipo de diseño del estudio, a veces, parece que es lo más complicado, pero es importante que sepas que los investigadores siempre lo indican en sus artículos. El decir esto es un modo de que el resto de la comunidad científica conozca las fortalezas y debilidades de su estudio.

Pero, y más importante aún, hace que la población que aprenda cómo buscar e identificar el tipo de diseño pueda saber rápidamente si ese estudio es válido o no para apoyar afirmaciones sobre salud en humanos. Podemos clasificar los estudios científicos en dos grandes categorías:

  • Estudios descriptivos: Describen las características o fenómenos observados en una población o muestra. No hay manipulación de variables. No se pueden establecer relaciones causales. Los resultados ayudan a comprender y a contextualizar los fenómenos estudiados. Por ejemplo, si se realiza una encuesta a una población determinada sobre las horas pasadas jugando a la videoconsola y el insomnio, los resultados que puedan extraerse son, en el mejor de los casos, una asociación entre estos dos elementos. Se podría decir que las personas que juegan mucho a la videoconsola duermen poco. Pero no se podría decir, a partir de este estudio, que jugar a la videoconsola produce insomnio, porque el diseño del estudio no permite establecer una relación causa-efecto.
  • Estudios analíticos: Su objetivo es analizar las relaciones entre variables y establecer inferencias causales o comparativas en una población o muestra, utilizando métodos estadísticos para ello. Se recogen datos a través de diferentes métodos, como experimentos controlados, encuestas o estudios de cohortes y se analizan usando métodos estadísticos. Se controlan los sesgos y las variables. Los resultados de este tipo de estudios permiten establecer conclusiones más sólidas sobre las relaciones entre variables. Aquí tienes un ejemplo de una noticia sobre un fármaco usado para tratar el Parkinson que tiene efectos positivos en pacientes con ELA, asociado al estudio citado.Hay muchos tipos de estudios descriptivos y analíticos. Te los explicamos aquí:

Debes saber qué tipo de estudio estás leyendo e interpretarlo correctamente. ¿Dónde podemos encontrar esta información?

4. ¿Cuál es la muestra?

Uno de los errores más frecuentes es aplicar a seres humanos las conclusiones de un estudio que se ha desarrollado en modelos celulares y/o animales de experimentación. Esto no es correcto. De hecho, el porcentaje de fármacos probados en animales/cultivos celulares acaba siendo aptos para uso terapéutico en humanos ronda el 1% de las moléculas probadas. Aunque no se puedan extrapolar estas conclusiones, a veces se juega a eso con el clickbait y se genera confusión.

Cuando sepamos cuál es la muestra, si animales, células o personas, debemos formularnos otra pregunta: ¿Cómo se ha conseguido esta muestra? En ciencia una de las partes más importantes es cómo conseguir a los participantes del estudio, de modo que tenemos dos formas de seleccionarlos:

  • De forma aleatoria, más conocidos como métodos de muestreo probabilístico.
  • De forma no aleatoria, más conocidos como métodos de muestreo no probabilístico.

Como podrás imaginar el más potente y el que permitirá trasladar los resultados obtenidos a la población son aquellos que han seleccionado los participantes en el estudio de forma aleatoria. Si el estudio se ha realizado de forma no aleatoria, no podremos trasladar las conclusiones del estudio a toda la población, sino que sólo se podrán a aplicar a la muestra, las personas que hayan participado en el estudio.

5. ¿Qué evidencias se aportan?

La aplicabilidad y proyección de la información científica se basa en el nivel de evidencia que aporta. En este sentido, si alguien ofrece un estudio observacional que indica que los e-sport aumentan la ansiedad, pero se ha realizado un estudio clínico controlado, que dice lo contrario, el que “manda” es el estudio clínico controlado. Así, si nos encontramos con diversos artículos científicos sobre un mismo tema, ¿Cómo podemos saber cuál es más importante? Aquí, la jerarquía por nivel de evidencia.

 

Ya, para terminar y como resumen de cara a cómo abordar esto de los artículos que pueden aparecer en las noticias sobre salud, te dejo un “algoritmo” de decisión sobre cómo decidir si, realmente, ese documento es adecuado para apoyar lo que se dice en esas noticias que nos llegan a través de diferentes medios.

Recuerda que para interpretar correctamente una información científica o de salud que te llega por redes sociales, siempre debes ir a la fuente original y formularte todas estas preguntas: ¿Dónde se ha publicado el estudio? ¿Está avalado científicamente o es un pre-print o una publicación de una revista depredadora? ¿Qué tipo de estudio es? ¿Cuál es la muestra? ¿Qué eviden-cias aporta? Es importante pararse a analizar y pensar estas respuestas antes de tomar una de-cisión sobre salud con información errónea o confusa.

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