Fundamentos de la alfabetización meditática e informacional

En cada momento, estás rodeado de mensajes mediáticos diseñados para captar tu atención, moldear tus opiniones e influir en tus elecciones.

Publicado por Eileen Culloty - DCU | 14.04.2025

Piensa en todos los medios que consumes a diario: videos en línea, noticias, programas de televisión, anuncios, publicaciones en redes sociales y más. A cada momento, estás rodeado de mensajes diseñados para captar tu atención, moldear tus opiniones e influir en tus decisiones. En un mundo donde el contenido mediático está en todas partes, reflexionar críticamente sobre él es más importante que nunca.
Todos los medios son creados por personas. Cada contenido implica tomar decisiones: qué incluir, qué excluir, a quién dirigirse y a quién ignorar. Estas decisiones están condicionadas por los intereses de las personas, las empresas y los sistemas en los que operan.

Te has preguntado alguna vez:

  • ¿Por qué las aplicaciones de redes sociales nos mantienen navegando durante horas?
  • ¿Por qué algunas voces y problemas reciben toda la atención mientras que otros son ignorados?
  • ¿Por qué algunas fuentes dicen la verdad mientras que otras difunden desinformación? ¿Y cómo puedes identificar la diferencia?
  • ¿Por qué los influencers y los medios de comunicación promueven estándares de belleza y estilo de vida poco realistas?

Para desenvolvernos en el panorama mediático actual, debemos comprender no solo qué se comunica, sino también cómo y por qué se crea. Esta lección explora cuatro conceptos clave que te ayudarán a pensar críticamente sobre los medios. En el proceso, desarrollarás las habilidades para analizar, cuestionar e interactuar con todo tipo de medios de forma más reflexiva.

1. Representaciones mediáticas

Dondequiera que miremos, estamos rodeados de representaciones mediáticas: imágenes, palabras y mensajes que moldean la forma en que se retratan las personas, las ideas y los problemas. Estas representaciones influyen en nuestra forma de ver el mundo, comprender las normas sociales e incluso definirnos a nosotros mismos.

Nos encontramos con representaciones mediáticas constantemente, a menudo sin darnos cuenta:

  • En las redes sociales, publicaciones cuidadosamente seleccionadas, selfies con filtros y tendencias virales crean ideales sobre la belleza, el éxito y el estilo de vida.
  • En películas y series de televisión, la forma en que se escriben y se eligen los personajes refuerza las ideas sobre quién puede ser un héroe, un líder o el protagonista cómico.
  • A través de anuncios, vallas publicitarias, portadas de revistas y anuncios digitales, nos dicen qué es deseable, desde los tipos de cuerpo hasta los estilos de vida de lujo. En política y noticias, la forma en que políticos, periodistas y expertos hablan sobre temas moldea la percepción y las prioridades del público.

Estas representaciones mediáticas no son neutrales. Toda representación implica decisiones sobre qué incluir, qué excluir y qué voces se escuchan. Se ven influenciadas por quién cuenta la historia, sus objetivos y sus suposiciones.

Algunas representaciones se repiten con tanta frecuencia que empiezan a parecer naturales o normales. Al reflexionar críticamente sobre las representaciones mediáticas, podemos comprender mejor su impacto en la sociedad y en nuestras propias identidades.

Veamos algunos ejemplos:

Ideales de belleza poco realistas

Las representaciones mediáticas desempeñan un papel fundamental en el establecimiento de estándares de belleza para mujeres y hombres. Desde portadas de revistas hasta influencers de Instagram, ciertos rasgos físicos se promueven constantemente como el «ideal». Estos ideales afectan la autoestima, la salud mental e incluso las expectativas sociales.

Históricamente, los medios de comunicación han retratado, de forma abrumadora, un estándar de belleza femenina estrecho e inalcanzable. Las redes sociales han intensificado los estándares de belleza. Mientras tanto, la industria de la belleza se lucra creando inseguridades, vendiendo de todo, desde cremas antiedad hasta suplementos para bajar de peso, lo que refuerza la idea de que las mujeres deben «arreglarse» constantemente.

Los estándares de belleza poco realistas no solo afectan a las mujeres; los hombres también se enfrentan a una intensa presión para encajar en una definición estrecha de atractivo. Los medios de comunicación tradicionales suelen retratar al hombre ideal como musculoso, alto y físicamente dominante, lo que refuerza la idea de que el valor de un hombre está ligado a la fuerza y ​​el tamaño. En cambio, los hombres calvos, bajos o con sobrepeso suelen ser el blanco de las bromas, lo que refuerza los prejuicios dañinos sobre la belleza.

La cultura del fitness online desempeña un papel fundamental en el refuerzo de estas ideas. Los influencers del fitness promueven rutinas de entrenamiento que enfatizan el aumento de volumen, la reducción de grasa y la obtención de abdominales definidos, a menudo utilizando imágenes editadas y trucos de iluminación para realzar sus resultados. La cultura del gimnasio a veces puede crear una mentalidad de «todo o nada», donde el tamaño corporal y la definición muscular se consideran un reflejo de dedicación, disciplina o incluso autoestima.

Minimizar responsabilidades

Los periodistas hacen más que informar sobre los acontecimientos. Las palabras e imágenes que utilizan enmarcan esos acontecimientos de maneras que influyen en nuestra comprensión. En el caso de la delincuencia, por ejemplo, las palabras utilizadas enmarcan la comprensión de quién es responsable, quién es la víctima y la gravedad del delito. Las noticias pueden presentarse de maneras que minimizan la violencia, desvían la culpa o hacen que los delitos parezcan menos urgentes o graves de lo que realmente son.

Una forma en que los medios de comunicación minimizan la responsabilidad por la violencia es mediante el uso de la voz pasiva en titulares e informes. En lugar de indicar claramente quién cometió el acto, la voz pasiva puede hacer que los acontecimientos parezcan vagos o inevitables, lo que reduce la sensación de responsabilidad.

Por ejemplo, en los informes sobre la violencia israelí contra los palestinos, los titulares suelen usar frases como:

  • «Palestinos muertos en ataques aéreos» en lugar de «Israel bombardea un barrio palestino, matando a civiles».
  • «Estallan enfrentamientos entre israelíes y palestinos» en lugar de «Fuerzas israelíes abren fuego contra manifestantes palestinos».

Este enfoque hace que la violencia parezca un suceso neutral o natural, en lugar de un acto deliberado perpetrado por una entidad con poder. También borra la capacidad del perpetrador, lo que dificulta reconocer patrones de opresión o injusticia.

La doctora Assal Rad utiliza las redes sociales para destacar cómo los titulares distorsionan las percepciones.

 

De igual manera, los medios de comunicación suelen usar un lenguaje que suaviza u oculta la gravedad de la violencia sexual. Por ejemplo:

  • “Sexo con una menor de edad” en lugar de “Violación de una menor”. La primera frase implica consentimiento, lo cual legalmente no es posible.
  • “La víctima había estado bebiendo” en lugar de “El agresor atacó a la víctima”. La primera frase desvía la responsabilidad del agresor.

Cómo pensar críticamente sobre las representaciones mediáticas

La próxima vez que consumas medios de comunicación, ya sea una publicación en redes sociales, una película, un anuncio o una noticia, pregúntate:

  • ¿A quién se representa y a quién se omite?
  • ¿Cómo se retratan las personas o las ideas? ¿Se refuerzan o se cuestionan los estereotipos?
  • ¿Qué lenguaje se utiliza y cómo influye en nuestra comprensión?
  • ¿Quién se beneficia de esta representación? ¿A quién podría perjudicar?
  • ¿Qué perspectivas o realidades se minimizan, distorsionan o eliminan?

Al cuestionar las representaciones mediáticas, vamos más allá del consumo pasivo. Nos volvemos más informados, más conscientes y más capaces de reconocer posibles sesgos, estereotipos y dinámicas de poder.

2. Propiedad y financiación de los medios

A menudo pensamos en los medios como una fuente de entretenimiento o información, pero detrás de cada medio de comunicación, plataforma de redes sociales y servicio de streaming, hay propietarios y financiadores con intereses, prioridades y agendas. La propiedad y la financiación de los medios influyen en las historias que se cuentan, cómo se enmarcan e incluso qué voces se escuchan.

Aunque más personas que nunca crean y comparten contenido, la industria de los medios se ha vuelto más concentrada. Un puñado de poderosas corporaciones e individuos poseen la mayoría de los medios que consumimos, ya sean medios de comunicación, cadenas de televisión, estudios de cine o plataformas de redes sociales. Esto significa que, aunque parezca que hay infinitas opciones de medios, gran parte de lo que vemos y escuchamos refleja un pequeño conjunto de intereses.

El poder de poseer medios

Las adquisiciones de importantes plataformas de medios por parte de figuras influyentes como Elon Musk y Jeff Bezos, a pesar de las posibles pérdidas financieras, resaltan el valor estratégico de la propiedad de los medios para moldear el discurso público y promover agendas personales o políticas. En 2022, Elon Musk (una de las personas más ricas del mundo) adquirió Twitter por aproximadamente 44 000 millones de dólares, renombrándola como X. En cierto modo, fue una decisión sorprendente, ya que Twitter no era una empresa rentable. El verdadero valor de la compañía reside en su alcance. Como propietario, Musk pudo influir en los algoritmos de la plataforma y las políticas de moderación de contenido. Este control le permite amplificar ciertas narrativas y suprimir otras, orientando eficazmente las conversaciones públicas en direcciones que se alinean con sus intereses.

En 2013, Jeff Bezos (una de las personas más ricas del mundo) compró The Washington Post. Aunque el negocio de los periódicos está en franco declive, The Washington Post es una prestigiosa fuente de noticias. En 2025, Bezos anunció que el periódico dejaría de publicar editoriales críticos con la economía de «libre mercado». Esta alineación genera preocupación por la posibilidad de que el periódico sirva como vehículo para promover los intereses comerciales y las opiniones políticas del propietario, posiblemente en detrimento de la independencia periodística.

Link

  • Recurso: Para obtener una visión general de quiénes son los propietarios de medios de comunicación en diferentes países, consulta el Media Ownership Monitor.

La influencia de la publicidad

Cuando los medios dependen de la publicidad para obtener ingresos, tienen un fuerte incentivo para alinear su contenido con esos intereses financieros. Esta dependencia retrasó significativamente la concienciación pública sobre los peligros del tabaco.

Para la década de 1960, la evidencia científica que vinculaba el tabaco con el cáncer ya estaba bien establecida. Sin embargo, la publicidad de cigarrillos siguió siendo legal durante décadas, y la industria tabacalera siguió siendo una de las mayores fuentes de ingresos publicitarios para los medios de comunicación. Para proteger estos ingresos, muchos medios de comunicación recurrieron a una “censura latente”: evitaron el contenido antitabaco, atenuaron la cobertura de los riesgos para la salud e incluso se negaron a publicar anuncios de salud pública sobre los peligros del tabaco (Fuente).

Al mismo tiempo, algunos medios de comunicación adoptaron una postura de principios, negándose a aceptar la publicidad del tabaco. Los estudios demuestran que estos medios proporcionaron al público una comprensión más precisa de los riesgos del tabaco para la salud, lo que demuestra que la publicidad influye no solo en lo que los medios promueven, sino también en lo que deciden omitir.

Ahora bien, consideremos el panorama mediático actual. ¿Con qué frecuencia vemos contenido financiado o patrocinado por empresas de alcohol y juegos de azar? ¿Afecta esta influencia financiera la forma en que se habla y se representa a estas industrias? ¿Se presta la misma atención a los posibles daños, como la adicción y los problemas de salud pública, que a los aspectos de entretenimiento y estilo de vida de estos productos?

La influencia de los anunciantes en las redes sociales

Al igual que los medios tradicionales, las plataformas de redes sociales no son espacios neutrales. Son negocios impulsados ​​por el lucro, y sus principales financiadores son anunciantes y socios corporativos.

Consideremos las siguientes maneras en que la influencia financiera influye en las plataformas de redes sociales:

  • Las plataformas a menudo suprimen o eliminan contenido que podría perjudicar las relaciones con los principales anunciantes. Temas como el cambio climático o las violaciones de los derechos humanos pueden verse relegados o prohibidos.
  • Las grandes corporaciones invierten miles de millones en publicidad en redes sociales, lo que les da influencia sobre las políticas de la plataforma. En algunos casos, se ha despriorizado o eliminado contenido crítico sobre empresas que se enfrentan al escrutinio público, lo que demuestra cómo las relaciones financieras pueden influir en el discurso público.
  • Si bien las plataformas afirman mantener políticas de contenido estrictas, su aplicación suele estar influenciada por intereses financieros y políticos. Las figuras de alto perfil y las corporaciones con fuertes vínculos publicitarios a veces reciben indulgencia, mientras que los creadores independientes o activistas ven su contenido restringido o desmonetizado.

Si bien las plataformas de redes sociales se presentan como espacios abiertos y democráticos, su dependencia de los ingresos publicitarios significa que a menudo priorizan los intereses de los financiadores corporativos. Esto afecta a qué industrias se someten al escrutinio, qué voces ganan visibilidad y qué narrativas dominan el debate público.

Cómo pensar críticamente sobre la propiedad y la financiación de los medios

Para ser alfabetizados en medios, debemos reconocer que la propiedad afecta al contenido. Al consumir medios, pregúntese

  • ¿Quién es el propietario de esta plataforma o publicación? ¿Qué intereses financieros o políticos podrían influir en su contenido?
  • ¿Se representan puntos de vista alternativos o existe un sesgo claro?
  • ¿Se beneficia este medio de comunicación al promover ciertas ideas o suprimir otras?

Al cuestionar quién controla el mensaje, nos volvemos más conscientes del sesgo, la influencia y las estructuras de poder detrás de los medios que consumimos.

3. Regulación

Todos los medios de comunicación, ya sean organizaciones de noticias, plataformas de redes sociales o empresas de entretenimiento, operan dentro de marcos legales. Los gobiernos crean normas para regular lo que está permitido y lo que no, y en algunos casos, las industrias establecen sus propios estándares para evitar una intervención gubernamental más estricta. Comprender cómo se regulan los medios de comunicación es fundamental para la alfabetización mediática, ya que estas normas configuran la información y el contenido disponible para el público.

Diferentes modelos de regulación

Las regulaciones de los medios de comunicación varían según el país y la industria, y existen diferentes modelos de aplicación:

  • Regulación: Cuando el estado establece normas legalmente vinculantes que los medios deben cumplir.
  • Autorregulación: Cuando una industria establece y cumple voluntariamente sus propias normas, pero estas no son legalmente vinculantes.
  • Corregulación: Una combinación de ambas, donde las industrias crean normas que cuentan con cierta supervisión gubernamental.

En Irlanda y en muchos otros países, se aplican diferentes modelos regulatorios a los medios impresos (periódicos, revistas), los medios audiovisuales (televisión, radio) y los medios digitales (sitios web, redes sociales).

Veamos algunos ejemplos:

Regulación de la cobertura informativa política

La regulación de los medios es especialmente importante durante elecciones y referendos, ya que una cobertura sesgada o engañosa puede influir en los votantes. Los distintos tipos de medios tienen distintas obligaciones:

Medios regulados: Como emisoras de televisión, RTÉ y Virgin Media están directamente reguladas. Deben seguir normas estrictas al informar sobre política, especialmente durante elecciones o referendos. Por ejemplo, estas normas les exigen: mantener la imparcialidad y no defender a ningún partido político; ofrecer una cobertura equilibrada de diferentes puntos de vista; y seguir estándares de información justos y precisos. Si bien se puede debatir si las emisoras siempre cumplen estos ideales, pueden ser responsables. Si incumplen las normas, podrían enfrentarse a multas o incluso perder su licencia de emisión.

Medios autorregulados: En contraste, los periódicos tradicionales o digitales no tienen la obligación legal de ser imparciales. Pueden publicar artículos abiertamente sesgados, respaldar a partidos políticos o candidatos, y no están legalmente obligados a ofrecer una cobertura equilibrada. Sin embargo, en Irlanda, la mayoría de los medios profesionales son miembros del Consejo de Prensa, que cuenta con un código de ética. Si alguien quiere presentar una queja sobre un artículo periodístico, puede hacerlo ante el Defensor del Pueblo de la Prensa, quien investigará y emitirá una decisión. Esta decisión no es legalmente vinculante, pero la mayoría de los medios de comunicación suelen acatarla.

Corregulación: En la UE, las empresas tecnológicas y los organismos reguladores siguen un modelo de corregulación durante las elecciones para prevenir la desinformación, la interferencia extranjera y la publicidad política injusta. Si bien los gobiernos establecen requisitos legales, también se espera que plataformas como Facebook, YouTube y TikTok se autorregulen mediante la aplicación de políticas de transparencia y moderación. Por ejemplo, la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE exige a las grandes plataformas que eliminen contenido ilegal, eviten la desinformación relacionada con las elecciones y revelen las fuentes de la publicidad política. Sin embargo, los críticos argumentan que las empresas tecnológicas no lo hacen de forma sistemática.

Regulación de la publicidad y los influencers

La publicidad es un caso interesante porque algunas áreas de la publicidad están estrictamente reguladas, mientras que otras dependen más de la autorregulación o presentan lagunas que permiten la persistencia de la publicidad engañosa o perjudicial.

Regulación: Ciertos tipos de publicidad se enfrentan a estrictas regulaciones gubernamentales debido a su potencial perjuicio para la salud pública, la seguridad o el bienestar financiero. Por ejemplo, muchos países prohíben la publicidad del tabaco y aplican restricciones a la publicidad, los medicamentos y los juegos de azar. La publicidad engañosa también está prohibida. En Irlanda, la Comisión de Competencia y Protección del Consumidor (CCPC) es un organismo estatutario independiente que aplica las leyes de protección al consumidor. Tiene autoridad legal para tomar medidas contra las empresas que incurren en publicidad engañosa, prácticas comerciales desleales y comportamiento anticompetitivo.

Autorregulación: En muchos países, incluida Irlanda, los anunciantes, las agencias de publicidad y los medios de comunicación siguen un código voluntario de normas publicitarias. En realidad, muchas empresas incumplen estas normas. Muchas empresas hacen afirmaciones engañosas sobre su comportamiento «ecológico» (lavado verde). Muchas marcas de cuidado de la piel afirman que sus cremas o sérums están «clínicamente probados», pero estos «estudios clínicos» suelen ser realizados por la propia marca, implican muestras pequeñas o carecen de verificación independiente.

En Irlanda, la Autoridad de Normas Publicitarias de Irlanda (ASAI) supervisa el contenido publicitario. Si un anuncio se considera engañoso, ofensivo o socialmente irresponsable, la ASAI puede recomendar su eliminación, pero no puede imponer multas ni imponer prohibiciones. En ocasiones, se puede escuchar que un anuncio ha sido «prohibido», pero rara vez ocurre. Normalmente, el anuncio simplemente se retira o se modifica tras la revisión de las quejas.

Corregulación: Los influencers han operado en una zona gris. En Irlanda, la Comisión de Competencia y Protección del Consumidor (CCPC) colaboró ​​con la Autoridad de Normas Publicitarias de Irlanda (ASAI) para emitir directrices para influencers sobre el etiquetado adecuado del contenido comercial. Estas directrices enfatizan que cualquier beneficio recibido por promocionar una marca, ya sea monetario o de otro tipo, debe ser claramente revelado a los consumidores. Las directrices especifican que todo el contenido comercial debe etiquetarse con #Ad o, para publicaciones en irlandés, #Fógra, lo que garantiza su reconocimiento inmediato por parte de los consumidores. La CCPC tiene la autoridad para hacer cumplir las leyes de protección al consumidor, incluyendo la emisión de avisos de cumplimiento y la interposición de acciones legales por publicidad engañosa.

¿Por qué se denomina "plataformas" a las empresas tecnológicas en línea?

Las empresas de medios tradicionales se consideran «editoras». Esto significa que tienen responsabilidad legal por el contenido que producen o alojan. En cambio, el término «plataforma» se utiliza para describir a empresas tecnológicas como YouTube, TikTok, X e Instagram. Al autodenominarse «plataformas», las empresas tecnológicas se posicionan como espacios neutrales sin influencia sobre el contenido.

Piense en la empresa que le proporciona su red de telefonía móvil (por ejemplo, Three Ireland, Eir Mobile y Vodafone Ireland). Es una plataforma neutral en la medida en que no influye en lo que usted dice o hace al realizar una llamada telefónica. Sería absurdo culpar a la compañía de telefonía móvil si usa su teléfono para hacer algo ilegal.

En la década de 1990, las empresas tecnológicas emergentes argumentaron que serían, como la red telefónica: plataformas neutrales. Los políticos de EE. UU. y la UE lo aceptaron y, como resultado, las empresas tecnológicas han eludido muchas de las regulaciones que se aplican a los medios tradicionales. En gran medida, esto sigue siendo así, a pesar de que es obvio que las plataformas en línea son todo menos neutrales: recopilan datos de los usuarios, promueven cierto contenido mientras suprimen otro, y deciden qué cuentas se promocionarán o prohibirán.

Evadir la regulación ha permitido a estas empresas alcanzar un poder enorme. Ahora utilizan ese poder para presionar contra la regulación. Es más, lo utilizan para invertir en tecnologías de IA —que a menudo se desarrollan con datos que obtuvieron sin permiso— y presionar contra la regulación de la IA.

A medida que las plataformas en línea siguen moldeando el discurso público, comprender cómo evaden la regulación y por qué los gobiernos tienen dificultades para exigirles responsabilidades es esencial para navegar críticamente por los medios digitales.

Cómo pensar críticamente sobre las normas y leyes de los medios

La regulación de los medios es compleja, pero plantéese estas preguntas para comprender mejor qué normas, si las hay, rigen los medios que consume:

  • ¿Existen normas para proteger a las personas de contenidos o prácticas perjudiciales?
  • ¿Alguien tiene que asumir la responsabilidad de este contenido o práctica?
  • ¿Existe algún organismo o grupo que gestione las quejas?
  • ¿Es este contenido más fiable porque está regulado?

4. La fiabilidad importa

En nuestro mundo saturado de medios, es fundamental reflexionar sobre la fiabilidad de las fuentes de noticias e información. Las fuentes fiables siguen estándares que priorizan la precisión, la imparcialidad y la rendición de cuentas.

En general, las noticias producidas por periodistas profesionales que trabajan para medios tradicionales (por ejemplo, BBC News o Reuters) tienen más probabilidades de ser fiables que las noticias de un sitio web o una cuenta de redes sociales desconocidos. Sin embargo, los principales medios de comunicación a veces pueden ser sesgados, inexactos o estar indebidamente influenciados por sus propietarios o anunciantes. Además, algunos periodistas ciudadanos se adhieren a altos estándares. Esto significa que no podemos obviar la necesidad de analizar críticamente toda la información, sin importar la fuente.

¿Acaso no son sesgadas todas las noticias?

El sesgo se refiere a cómo la gente ve el mundo. Todos tenemos sesgos, incluidos los periodistas. La agenda es lo que una fuente de noticias intenta lograr, ya sea informar al público, promover una causa política o servir a intereses corporativos.

Una organización de noticias que separa claramente la opinión de la información, invierte en la verificación de datos, contrata a periodistas profesionales y es transparente con respecto a las fuentes y la financiación, tiene menos probabilidades de estar impulsada por una agenda política, incluso si los reporteros individuales tienen sesgos personales.

¿Qué hace que una fuente de noticias sea confiable?

  • Compromiso con la precisión: Las organizaciones de noticias confiables invierten en la verificación de datos, procesos de verificación y correcciones cuando ocurren errores. Cuentan con sólidos estándares editoriales para prevenir la desinformación.
  • Transparencia: Las fuentes confiables distinguen claramente entre noticias y opiniones, revelan conflictos de interés, explican el origen de su información y enlazan a las fuentes originales cuando sea posible.
  • Experiencia periodística: Las organizaciones de noticias profesionales contratan a reporteros capacitados con experiencia en periodismo o en su área temática. Los nuevos colaboradores reciben formación en prácticas periodísticas éticas.
  • Misión principal: Informar: Una fuente confiable prioriza informar al público sobre promover una agenda o contenido sensacionalista.

Recurso: Comprenda el proceso editorial

¿Qué debo hacer si considero que algo es sospechoso?

Si encuentra noticias o información que parezca cuestionable, siga estos pasos para verificar su credibilidad:

  1. Verifique la fuente: ¿Proviene de una fuente confiable? Busque una atribución clara del autor, supervisión editorial y transparencia sobre las fuentes.
  2. Compare con otras fuentes: Las noticias confiables suelen ser reportadas por múltiples medios independientes. Si solo una fuente hace una afirmación, sea escéptico.
  3. Busque evidencia: ¿El artículo cita a expertos creíbles, informes oficiales o datos? ¿Hay enlaces a fuentes originales? La falta de evidencia es una señal de alerta.
  4. Precaución con la manipulación emocional: Los titulares sensacionalistas, el lenguaje emotivo o las afirmaciones conspirativas suelen indicar desinformación.
  5. Verifique con sitios web de verificación de datos: Sitios como TheJournal.ie, Snopes y FactCheck.org pueden ayudar a confirmar o desmentir afirmaciones engañosas.
  6. Considere el sesgo y la agenda: ¿Tiene la fuente algún interés político o financiero en difundir esta información? ¿Es una opinión disfrazada de noticia?

Si algo sigue pareciendo poco claro o engañoso, es mejor evitar compartirlo hasta que pueda verificar su veracidad.

Recursos: Visite el Banco de Conocimiento de TheJournal para descubrir qué tipo de afirmaciones requieren evidencia y, por lo tanto, pueden verificarse.

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