Glosario de la desinformación: conceptos básicos para no perderte

Los términos vinculados a la desinformación pueden generar dudas: deepfake, fake news, misinformation, bots, fact-checking… Seguro que muchos de ellos os han aparecido en redes sociales o mensajes de WhatsApp. Pero… ¿Qué significan? Os ofrecemos un glosario de términos imprescindible para entender el vocabulario de la desinformación. Bajo estas líneas, 15 palabras clave para aprender a informarse:

Publicado por Nereida Carrillo y Marina Meseguer | 06.11.2024

1. Bots y trols

¿Alguna vez os han aparecido en vuestras redes sociales seguidores que no conocéis y que os huelen a chamusquina? ¿Seguidores con nombres o fotos extraños, a los que sigue poca gente o que publican contenido un poco sospechoso? Pues puede que fueran bots. Los bots son seguidores falsos, cuentas de redes sociales creadas informáticamente, pero que, en realidad, no corresponden a ninguna persona real y que, con frecuencias, se utilizan para propaganda u otro interés. A diferencia de los bots, que son cuentas automatizadas, los trols son usuarios reales que interactúan activamente en debates, atacan a quienes piensan distinto y promueven narrativas falsas o polarizadoras de forma intencionada. Su objetivo es crear ruido y sembrar duda en temas delicados como elecciones, salud pública o conflictos internacionales, utilizando tácticas como el sarcasmo, las provocaciones, las noticias falsas o el bombardeo masivo de mensajes. Su actividad está a menudo coordinada y financiada por actores con intereses políticos o económicos específicos. 

2. Deepfake

Es un término técnico, pero con el que debemos familiarizarnos, ya que se pronostica que gracias al aumento de las capacidades de la Inteligencia artificial, su uso y verosimilitud se incrementen. Los deepfakes o ultrafalsos, como propone la Fundeu, son contenidos falsos generados a través de inteligencia artificial. Con técnicas de síntesis, por ejemplo, se pueden mezclar dos vídeos para crear un tercero que sea falso pero que parezca realista. Si queréis poneros a prueba, os recomendamos whichfaceisreal, una página que invita a discriminar de entre dos personas, cuál existe y cuál no. La inteligencia artificial puede hacer maravillas, para bien o para mal, y parece que cuando el ojo humano se queda corto para descubrir la realidad, nos podría ayudar en un futuro otra tecnología, el blockchain, que puede certificar la procedencia de la información.

3. Desinformación

¿Es lo mismo que fake news? ¿Incluye bromas y manipulaciones? ¿Qué significa? Aunque no existe una única definición de desinformación, la más extendida y aceptada es la que proponen Wardle y Derakhshan (2017), que la entienden como un tipo de desorden informativo y, de forma más concreta, como «información que es falsa y ha sido creada deliberadamente para perjudicar a una persona, un grupo social, una organización o un país» . Aunque la expresión más popular y común para referirse a este fenómeno es fake news, desde la academia y desde las organizaciones periodísticas y de fact-checking, se prefiere el término desinformación.

4. Desorden informativo

Se conoce como desorden informativo o caos informativo todo aquello que contribuye a «contaminar» nuestro ecosistema informativo; los contenidos que crean confusión, engaño y que hacen que no estemos bien informados. Y esto es un problema. La información es un derecho de todos, recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y es fundamental para una sociedad democrática.

5. Fact-checking

Se llama así el proceso de contrastar una información de fuentes oficiales para determinar si es falsa o, por el contrario, veraz y confiable. El término se originó en la década de los 90 en los Estados Unidos para designar el proceso de averiguar si lo que los candidatos decían en sus anuncios de televisión era o no cierto. Ahora se ha extendido y se somete a análisis cualquier tipo de fuente y contenido. El fact-checking es un procedimiento que deben hacer todos los periodistas antes de publicar una información y que los fact-checkers realizan a posteriori, es decir, cuando ese contenido ya se ha difundido. Hay organizaciones formadas por profesionales de la información que se dedican específicamente a verificar, tanto fuentes oficiales como no oficiales -redes sociales y otros canales. Algunos se agrupan en la European Fact-checking Standards Network y otros bajo el paraguas de la International Fact-Checking Network.

6. Fake news

Desinformación, infodemia, misinformation, malinformation… Mmm… Entonces, ¿a qué llamamos fake news? Como hemos dicho, a los periodistas y la comunidad de personas expertas en desinformación no les gusta nada esta denominación por tres motivos: en primer lugar, porque el término fake news es un oxímoron: si existe una buena praxis periodística, ninguna información falsa se convierte en noticia, ya que el periodista, cuando recibe una información, debe contrastarla, contextualizarla y ampliarla. En segundo lugar, porque simplifica y da a entender que los engaños sólo nos llegan en formato noticia, cuando la desinformación es un fenómeno mucho más complejo, que abarca desde la noticia a los vídeos generados por IA, pasando por otros muchos formatos y estrategias. Por último, porque confunde a la población sobre el origen de las trampas: intenta instalar en el imaginario colectivo que sólo manipulan los periodistas, cuando, en realidad hay un amplio abanico de agentes que intervienen.

7. Infodemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace uso de esta palabra con asiduidad durante la pandemia mundial de covid-19 en 2020. La voz inglesa infodemic y la traducción española infodemia se refieren a un exceso de información –correcta y falsa- que se expande muchísimo en un corto período de tiempo –al igual que lo hacen los virus-. Se trata en definitiva de una “epidemia de información”, como la define la Organización Panamericana de la Salud. La consecuencia más grave es que con todo este remolino de datos es difícil discriminar la información valiosa y útil cuando la necesitamos.

8. Malinformation

Es información creada para perjudicar a alguien; puede ser verdadera o falsa, pero la característica esencial es esta intención de dañar el honor, la reputación o la carrera profesional de una persona.

Tipos de desinformación

Tipos de desinformación

9. Misinformation

Se conoce como misinformation o información errónea a aquella información que es falsa, pero la persona que la disemina cree que es correcta. La diferencia, pues, entre disinformation y misinformation radica en la intención. Si cuando hablábamos de desinformación hacemos referencia a información intencionadamente falsa; cuando se trata de misinformation, los bulos se transmiten “sin querer”, como se diría en lenguaje popular. Son falsedades que circulan por la incapacidad de las personas que los retuitean o reenvían de reconocer bulos o verificar información. También entran en la categoría de misinformation los errores periodísticos o de otras fuentes de información o los artículos de webs satíricas que se interpretan como noticias.

10. Verificación

Igual que existen contenidos, herramientas y personas que pretenden engañar, también los hay con intenciones más nobles. En el contexto en el que nos encontramos, la verificación comporta comprobar si es falsa o veraz una información que procede de fuentes no oficiales, como la que circula por redes sociales. Desde 2010, con las protestas en países árabes para reclamar mejoras de su calidad de vida y apertura democrática, conocidas como la Primavera Árabe, se ha puesto de manifiesto la necesidad que periodistas y ciudadanos se instruyan en verificación digital.

11. FIMI

Se trata de un acrónimo correspondiente a Foreign Information Manipulation and Interference (FIMI) Threats. Este término ha sido acuñado por el Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS) y hace hincapié en el origen foráneo de parte de esta información falsa, como la desinformación rusa o china, entendiendo la desinformación como una amenaza exógena. Este concepto resta importancia o invisibiliza la desinformación interna, doméstica o las ramificaciones domésticas de una desinformación global. Así, el EEAS define a las FIMI como «un patrón de comportamiento, mayoritariamente no ilegal, que amenaza o tiene el potencial de afectar negativamente a valores, procedimientos y procesos políticos. Esta actividad es de carácter manipulador, llevada a cabo de forma intencionada y coordinada por agentes estatales o no estatales, incluidos sus representantes dentro y fuera del propio territorio».

12. Astroturfing

Al igual que la desinformación, el astroturfing tampoco es un fenómeno nuevo ni exclusivo del mundo digital. Se trata de una estrategia de manipulación en la que se intenta crear una impresión de apoyo popular hacia una idea, producto o causa que, en realidad, no existe. En lugar de surgir de la gente de manera genuina, estos movimientos son impulsados por organizaciones, empresas o gobiernos que buscan influir en la opinión pública. El astroturfing agrava la difusión de la desinformación y a menudo se emplea para engatusar a periodistas.

13. Prebunking y Debunking

Son dos conceptos relacionados y que, si bien se refieren a las mismas acciones de contrastar información, divergen en el tiempo. El prebunking incluye una serie de acciones para etiquetar, señalar y advertir de la información falsa antes de que ésta sea ampliamente compartida y provoque daño. Conlleva crear, de forma preventiva, resiliencia a la desinformación y frenar su expansión e incidencia. Mientras, el debunking comporta el desmentir la información falsa, pero una vez ésta ya ha estado en circulación y se ha extendido.

14. Amenazas híbridas

Esta expresión se ha extendido sobre todo con el estudio de la desinformación como problema de seguridad nacional. Se trata de acciones que se gestan en las redes sociales y plataformas online y que desembocan en acciones disruptivas en el mundo físico. Dos ejemplos recientes serían el asalto al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021 por parte de partidarios de Donald Trump que negaban la victoria de Joe Biden en los comicios o la toma de las instituciones brasileñas en la capital del país, en enero de 2023, espoleado por los partidarios del expresidente Jair Bolsonaro que también se negaban a reconocer la victoria de Lula da Silva. Para Jungwirth (2023), estas amenazas híbridas conllevan un conjunto de estrategias, herramientas y acciones llevadas a cabo por diferentes actores, estatales y no estatales, para perjudicar un objetivo sin admitir la beligerancia y que a menudo están dirigidas a minar los «valores», gobiernos, países e individuos europeos».

15. AMI

La AMI es un acrónimo para la Alfabetización Mediática e Informacional (MIL por sus siglas en inglés, Media and Information Literacy). Hay consenso en promover la AMI como estrategia de resiliencia contra la desinformación. La AMI bebe de los conceptos de «educomunicación» y de «alfabetización mediática» que empezaron a estudiarse durante los años 90 del siglo pasado, aunque en la actualidad este concepto se ha ampliado para incluir bajo su paraguas retos de la sociedad actual. Así, la UNESCO la define de la siguiente forma: «Competencias que permiten a las personas buscar, evaluar críticamente, utilizar y enriquecer la información y el contenido de los medios de comunicación apropiadamente; conocer los derechos de cada usuario en Internet; comprender cómo luchar contra la incitación al odio en línea, la información y las noticias falsas y el ciberacoso; comprender las cuestiones éticas relacionadas con el acceso a la información y uso de la misma; y colaborar con los medios de comunicación y las tecnologías de la información y la comunicación como productores de información y contenidos para promover la igualdad, la expresión personal, el pluralismo de la información y de los medios, el diálogo intercultural e interreligioso y la paz».

Con este glosario, será más difícil perderte en la marea de la desinformación. Si quieres saber más, puedes descubrir las diferentes formas en que muta la desinformación y también quién está detras de este contenido manipulativo.

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