Mil maneras de engañar: tipos de desinformación

La información falsa y engañosa evoluciona y cambia sus formas y estrategias constantemente. En este glosario, recogemos algunos de sus principales formatos y estrategias. Podéis usar este listado como guía para no caer en las trampas de la desinformación.

Publicado por Marina Meseguer, Roger Cuatrielles | 04.11.2024

La desinformación tiene multitud de formas y utiliza un sinfín de estrategias para lograr su principal objetivo: crear un clima de confusión tal, que los ciudadanos no sepan distinguir lo que es real de lo que es inventado y acaben desconfiando absolutamente de todo. Una sociedad confusa siempre es más manipulable. Esta recopilación alerta y permite identificar los principales formatos y estrategias de la desinformación:

Sátira o parodia

El humor no es desinformación. Pero, a veces, se producen equívocos cuando alguien no reconoce un diario satírico, una cuenta satírica de redes sociales o no identifica un meme. Por eso, es importante evaluar de forma correcta la fuente de información. Por ejemplo, en un ejercicio que también podría calificarse de negligencia periodística, en el 2020 el diario Faro de Vigo dio credibilidad a unas frases que El Mundo Today atribuía a Corinna Larsen sobre el rey emérito, sin comprobar previamente si se trataba de un contenido satírico. Otro caso sonado tuvo como protagonista al fundador de Wikileaks, Julian Assange, que en 2017 tampoco captó el humor de la web satírica y creyó que estaba siendo atacado por el periódico El Mundo.

 

Contexto falso

Esta es es una de las prácticas más comunes a la hora de fabricar desinformación. Consiste en utilizar información o hechos reales del pasado y volver a ponerlos en circulación como si hubieran ocurrido en otro lugar o en el presente, lo que cambia completamente su significado. Esta es una táctica común en las guerras de propaganda que van aparejadas a los conflictos bélicos, como en la invasión rusa de Ucrania o la guerra de Israel en Gaza. También en las guerras culturales. Por ejemplo, tras las elecciones legislativas francesas del pasado 30 de junio, en la que ganó el bloque de izquierdas frente al de extrema derecha, corrió por las redes un vídeo de una multitud hondeando banderas de Palestina y se aseguraba que se trataba de una celebración de los resultados electorales. No era cierto. En realidad, estas imágenes correspondían a una manifestación en apoyo al pueblo palestino celebrada en Lyon el 1 de junio, casi un mes antes.

 

Contenido impostor

Este tipo de desinformación se basa principalmente en la suplantación de identidad. Se caracteriza por utilizar de forma indebida el nombre o la identidad de una fuente legítima para dar credibilidad a una información falsa. Por ejemplo, cuando se crean páginas web, perfiles en redes sociales o emails que parecen proceder de instituciones, medios de comunicación o figuras públicas, pero que en realidad son falsos. Este tipo de contenido se aprovecha de la confianza que las personas depositan en las fuentes reales para aumentar su capacidad de penetración en la sociedad. Un ejemplo podría ser la red de webs rusas que se dedicó a clonar páginas de medios de comunicación europeos para difundir desinformación y propaganda a favor de Rusia en relación con la guerra en Ucrania. Una investigación publicada en 2022 destapó que decenas de webs rusas suplantaban medios de comunicación de países como Reino Unido, Italia, Francia y sobre todo Alemania para difundir falsedades a favor de Rusia, presentando a Ucrania como un estado fallido, corrupto y controlado por nazis. Esta campaña de clonación recibió el nombre de Doppelganger, que en alemán significa «hermano fantasma». Pero el contenido impostor puede ser tan fácil de crear como cambiar el titular de una noticia manipulando una imagen. Es lo que ocurrió en septiembre de 2023, cuando un titular con tintes xenófobos sobre Lamine Yamal circuló por las redes como si fuera del Marca. En realidad, el titular real de la noticia era: “Lamine Yamal hace historia y ya es el más joven en jugar y en marcar con España!”.

Contenido manipulado

Cuando se altera información o imágenes para cambiar su significado o contexto. Esta práctica también podría bautizarse como el efecto photoshop, ya que se hacen retoques al contenido primigenio, que puede ser tanto vídeo, como fotos, audios o texto, con la voluntad de alterar su sentido original y ponerlo al servicio de la mentira. Es un tipo de desinformación que mezcla hechos reales con falsificaciones, lo que lo hace más difícil de detectar. Un ejemplo reciente es el ocurrido en noviembre de 2023, poco después del inicio de la guerra de Israel en Gaza, cuando circularon por las redes sociales fotografías del futbolista argentino Lionel Messi mostrando, en unas una bandera de Palestina, y en otras una de Israel. Ambas imágenes habían sido manipuladas. En realidad, las originales formaban parte de una campaña publicitaria en la que había participado en jugador.

Contenido engañoso

Se trata de información que utiliza datos reales pero que los presenta de forma sesgada o fuera de contexto, con el fin de confundir a la audiencia. Esta estrategia puede llevarse a cabo presentando hechos con titulares que no sean cuidadosos, recortando fotografías y vídeos con el objetivo de que muestren perspectivas sesgadas o también puede hacerse con los datos. Una estadística verdadera puede presentarse de tal manera que parezca que respalda una conclusión incorrecta o datos verdaderos pueden correlacionarse de forma espúria. Este tipo de contenido puede ser más difícil de detectar porque suele mezclar información verdadera con aspectos falsos o descontextualizados. Por ejemplo, durante la pandemia se hizo viral un vídeo en la que se veía como alguien vertía una gota de zumo de naranja sobre un test de antígenos y posteriormente el detector lo identificaba como un positivo de Covid-19. El vídeo se acompañaba de un texto en el que decía que «señora naranja quedaba usted confinada durante 7 días», dando a entender que si una naranja podía tener la Covid-19, era porque todo se trataba de una farsa. Lo que no se contaba en el vídeo es que si en el test de antígenos aparecía un positivo era porque la acidez del zumo de naranja alteraba el funcionamiento del detector y lo convertía en un recurso inservible. Por tanto, se trataba de un falso positivo, pero esta parte de la historia se había obviado.

 

Contenido fabricado

Este tipo de desinformación es completamente inventada, sin ninguna conexión con la realidad. A diferencia del contenido manipulado, que parte de algo real y lo distorsiona, el contenido fabricado es 100% falso, aunque puede resultar creíble si está bien elaborado. Por ejemplo, en 2019 circuló una portada falsa en la que se decía que la activista medioambiental Greta Thunberg era una de las mejor pagadas del mundo. La supuesta revista que publicaba dicha información se llamaba  People with money, un medio inexistente. El origen de esta desinformación se remonta a la página Mediamass, un sitio web que se define como satírico y que, según algunas agencias de verificación, es donde se detectó la primera aparición de la portada falsa.

Deepfake

Se trata de una tecnología basada en inteligencia artificial que permite crear a partir de contenido real vídeos, imágenes o audios en los que parece que una persona está diciendo o haciendo algo que en realidad nunca hizo. Las deepfakes se utilizan para hacer montajes extremadamente realistas, lo que puede resultar en la difusión de desinformación o en la manipulación de la opinión pública. Existen deepfakes de personalidades como Lola Flores o Luis Aragonés que se han usado con consentimiento para elaborar campañas de publicidad, y también en cine para crear una versión más joven de Indiana Jones. Sin embargo, en otros casos, los deepfakes también han servido para denigrar personalidades, como parte de campañas para generar corrientes de opinión e incluso para alimentar el mundo de la pornografía.

Hackeo

Esta técnica onsiste en el acceso no autorizado a sistemas informáticos o cuentas personales. Los hackers pueden robar, alterar o utilizar información de forma indebida. También puede usarse para la difusión de desinformación o para suplantar identidades y generar confusión. En abril de 2013, piratas informáticos partidarios del dictador sirio Bashar el Assad lograron tomar el control de la cuenta de Twitter de la agencia de noticias estadounidense AP y publicar un tiut en el que se alertaba de que se habían reportado dos explosiones en la Casa Blanca y que el entonces presidente Barack Obama había resultado herido. La noticia falsa provocó el desplome de la bolsa de Wall Street durante unos minutos.

Conexión falsa

Esta estrategia de desinformación se produce cuando existe una incompatibilidad entre diferentes elementos de un contenido como pueden ser los titulares, los subtítulos, las imágenes y el resto del cuerpo de la información. Durante la pandemia, la conexión falsa fue una estrategia desinformativa habitual. Por ejemplo, Informativos Telecinco publicó una noticia con el siguiente titular: «Una enfermera se desmaya en directo tras recibir la vacuna del covid: «Lo siento, me siento algo mareada«. El titular, vinculaba directamente la vacuna del covid con el desmayo, pero en el cuerpo de la noticia se explicaba que los desmayos son normales y que muchas personas suelen tenerlos tras recibir pinchazos o durante las extracciones. En un contexto de sobreabundancia informativa como el actual, la práctica de la conexión falsa es especialmente peligrosa para la desinformación, ya que los titulares han dejado de ser el primer nivel de lectura de un contenido para convertirse en numerosas ocasiones, en el único nivel de lectura.

Clickbait o ciberanzuelo

Se trata de un tipo de conexión falsa en la que se utilizan titulares o imágenes llamativas diseñadas para captar la atención de los usuarios y lograr que hagan clic en un enlace. Aunque el clickbait no siempre es desinformación, suele ser engañoso y contrario al código deontológico del periodismo, ya el titular no contiene los elementos más importantes de la noticia sino que los oculta, el contenido del artículo o del enlace suele ser de poca relevancia o calidad, y la información no suele corresponder con la promesa del titular. El clickbait aprovecha la curiosidad humana con el único objetivo de ganar audiencia y puede contribuir a la propagación de información sensacionalista o falsa.

Errores periodísticos

Los medios de comunicación no son infalibles y los periodistas cometen errores a la hora de cubrir noticias. Aunque no son intencionales, los errores periodísticos pueden dañar la credibilidad de los medios y contribuir a la desinformación si no se corrigen adecuadamente. Un ejemplo es el que le ocurrió al periódico El País en 2013, cuando publicó en portada una imágen de un hombre intubado asegurando que se trataba del entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez, que se encontraba en Cuba gravemente enfermo de cáncer. Resultó ser una imagen de otro hombre captada de un vídeo que se había subido en Youtube en 2008. El diario se vió obligado a retirar las ediciones impresas, borrar la noticia de su web y publicar una rectificación.

Hahaganda

Se trata de una forma de propaganda que se camufla de humor o sátira. Se utiliza para promover ideas o creencias políticas, sociales o culturales, pero lo hace de manera indirecta, a través de bromas o memes. Así, logra llegar a una audiencia más amplia, y debido al tono ligero o divertido, las personas no siempre se dan cuenta de que están siendo influenciadas. La hahaganda puede ser una herramienta poderosa porque reduce las barreras críticas y hace que las personas compartan el contenido sin reflexionar demasiado.

Phishing, smishing y vishing

Son tres tipos de estafas digitales que buscan robar información personal: El phishing sucede principalmente a través de correos electrónicos o páginas web falsas que imitan sitios legítimos, como bancos o servicios online, para obtener contraseñas, números de tarjetas de crédito u otros datos sensibles. El smishing es similar al phishing, pero se realiza a través de mensajes de texto (SMS). El mensaje suele contener un enlace o pide información personal bajo un pretexto falso. El vishing es una estafa que se realiza mediante llamadas telefónicas. Los estafadores se hacen pasar por instituciones legítimas (bancos, gobiernos, etc.) para obtener información personal o financiera. Las personas de edad avanzada, por falta de conocimientos de alfabetización son, en muchos casos, el colectivo más vulnerable a este tipo de estafas. Ante cualquier duda, hay páginas webs como VirusTotal o URLVoid permiten escanear un enlace para saber si puede ser fraudulento. También existen otros recursos como, por ejemplo, Browserling, que permite ejecutar el enlace externamente con el objetivo de ver qué afectación puede tener abrir el dominio. Al hacerlo externamente, el sistema queda protegido y no recibe efecto malicioso.

Teorías de la conspiración

Son creencias o explicaciones alternativas que sugieren que un grupo poderoso o secreto está detrás de ciertos eventos o situaciones, generalmente de manera malintencionada. Las teorías de la conspiración a menudo no están basadas en pruebas reales, pero se difunden rápidamente, especialmente en internet, porque apelan a las emociones y la desconfianza hacia las instituciones.

Estrategias de difusión

En las líneas superiores, hemos listado los formatos de la desinformación. Pero existen otras muchas formas y estrategias. Estos mecanismos se encuentran en constante evolución y tratan de pasar desapercibidos, pero entre los más populares está el uso de bots (cuentas automatizadas) y trolls (usuarios reales) en las redes sociales. Se trata de  grupos organizados y financiados por actores polítivos, empresas o entidades con intereses específicos que coordinan la difusión de desinformación o manipulan conversaciones en la red para influir en la opinión pública. También hay tertulianos que salen en los medios de comunicación o influencers que se aprovechan de su altavoz para diseminar desinformación de todo tipo, ya sea para lucrarse como por convicción ideológica. La compra de medios para que sirvan a tus intereses también es una práctica común. Se sabe que Rusia ha desplegado una estrategia de adquisición o influencia indirecta sobre medios locales en diferentes países del mundo para difundir narrativas favorables a sus intereses camufladas de noticias legítimas. En septiembre de 2024 el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó a Tenet Media, una agencia de influencers políticos de extrema derecha, de recibir financiación del Moscú para difundir «propaganda y desinformación». Los canales de noticias financiados por el Kremlin RT y Sputnik tienen grandes audiencias por toda América Latina y África.

Otra estrategia común son los ataques contra los verificadores que se dedican a señalar la desinformación. Una de las más recientes, dirigida desde Rusia, ha sido la llamada ‘Operación Matrioska’. En mayo de 2024 se destapó que una estrategia coordinada llevaba meses intentando manipular la actividad de grandes medios de comunicación y equipos especializados en la lucha contra la desinformación con falsos avisos sobre engaños en redes sociales y peticiones de investigación con el objetivo de desviar su atención y hacerles perder el tiempo.

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