¿Qué son las teorías de la conspiración?

Las teorías de la conspiración surgen y se expanden en momentos de incertidumbre y juegan con nuestros miedos para sacar un rédito personal, económico o político.

Publicado por Marina Meseguer | 16.10.2024

Las teorías de la conspiración tratan de dar sentido a circunstancias o fenómenos concretos a través de razonamientos sencillos. Estas explicaciones suelen tener el mismo patrón: Existe un grupo con poder que conspira en secreto para lograr un beneficio personal a través de perjudicar a un colectivo. Aunque creer en teorías de la conspiración no es necesariamente malo -a lo largo de la historia, algunas de ellas se ha podido comprobar que son ciertas-, a menudo, suele tratarse de ideas fácilmente refutables con datos, tergiversaciones, descontextualizaciones o directamente invenciones fantasiosas. 

La proliferación de estas ideas conspiranoicas no es un fenómeno nuevo, a lo largo de la historia han existido teorías de la conspiración -como el antijudaísmo o la caza de brujas- y han sido invocadas por líderes populistas para manipular a sus audiencias – desde Robespierre a Hitler o Stalin hasta llegar a muchos de los líderes de la ultraderecha actual-.

No obstante, internet y las redes sociales han multiplicado exponencialmente la rapidez con la que se difunden, lo que hace que más población entre en contacto con estas ideas de forma mucho más habitual, lo que facilita que acaben considerándose como creíbles. Además, la red facilita la conexión entre personas que comparten este tipo de ideas, lo que facilita la creación de redes conspiranoicas que refuerzan sus convicciones.

¿Cuál es su impacto?

Uno podría pensar que creer que la tierra es plana o que el hombre nunca llegó a la luna no hace ningún daño a nadie. Pero la cosa cambia cuando sale a la luz que los supremacistas blancos Anders Breivik (que asesinó a 77 personas en Noruega en 2011) o Brenton Tarrant (55 muertos en Nueva Zelanda en 2019) eran seguidores de la teoría ultraderechista del gran reemplazo, que plantea que las élites están favoreciendo una sustitución de la población autóctona por personas migrantes. O que, según una investigación publicada por el CIS en octubre de 2024, aproximadamente el 30% de la población española acepta algún tipo de teoría conspirativa vinculada a la pandemia de COVID-19. Una desconfianza que ha generado “una  ventana de oportunidad” para la promoción de otras teorías preexistentes, según el mismo estudio. 

Según datos de diciembre de 2023 publicados por YouGov, la mayoría de los estadounidenses (el 54%) cree que Lee Harvey Oswald definitivamente o probablemente no actuó solo en el asesinato de John F. Kennedy en 1963. Un 41% cree que no importa quien gane las elecciones, ya que existe un grupo poderoso en la sombra que controla el mundo y los acontecimientos. Un 31% cree que Barack Obama no nació en Estados Unidos y un 29% que las máquinas de votación estaban programadas para cambiar los votos en las elecciones de 2020. Por otro lado, un 20% cree que el gobierno utiliza las vacunas contra la COVID-19 para implantar microchips o que el gobierno estuvo detrás de los atentados del 11-S, y un 18% cree que el hombre nunca llegó a la luna. 

¿Cuáles son las teorías de la conspiración más populares?

  • COVID-19 y vacunas: Durante la crisis sanitaria desencadenada por pandemia de COVID-19, surgieron muchas teorías conspirativas. Desde la idea de que el virus fue creado deliberadamente en un laboratorio, hasta que la pandemia fue una estrategia para imponer controles sobre la población o para impulsar la vacunación masiva como un medio de control mediante la implantación de microchips en el cuerpo de los vacunados.

 

  • El Nuevo Orden Mundial: Esta teoría sostiene que existe un grupo secreto de élites que controlan los acontecimientos globales, incluyendo las crisis económicas y políticas y que está intentando controlar y gobernar el mundo mediante la creación de un gobierno único. Se asocia comúnmente con personajes como George Soros, los Rockefeller, Rothschild y organizaciones como el Club Bilderberg.

  • Chemtrails: Los «chemtrails» son rastros de condensación que dejan los aviones en el cielo. Algunos creen que en realidad son sustancias químicas que los gobiernos están rociando deliberadamente para manipular el clima, controlar a la población o realizar experimentos de ingeniería biológica. En mayo de 2023, el diputado del grupo mixto Pablo Cambronero llegó a registrar una pregunta al ejecutivo sobre esta cuestión y la fiscalía de Madrid había recibido hasta 50 denuncias al respecto.

  • Conspiraciones sobre el 5G: La tecnología 5G, usada para comunicaciones inalámbricas de alta velocidad, ha sido motivo de preocupación para un segmento significativo de la población. Hay quien asegura que el 5G tiene efectos negativos para la salud y que, en algunos casos, era parte de un complot para controlar o rastrear a la población. Durante la pandemia, se extendió la teoría de que esta tecnología era la causante de la enfermedad, lo que provocó ataques contra torres de telefonía en países como Reino Unido, Bélgica, Irlanda, Chipre o Países Bajos.

  • El negacionismo del cambio climático: Aunque es menos extendido que en otros países, hay una minoría en España que cree que el cambio climático es un mito o una exageración promovida por intereses políticos o económicos. Este grupo incluye entre el 5 y el 10% de la población, según encuestas del Eurobarómetro.

  • El hombre nunca estuvo en la Luna: Esta teoría clásica, que sostiene que los alunizajes del programa Apolo fueron un montaje realizado por la NASA y el gobierno de los EE.UU. como parte de la Guerra Fría para demostrar superioridad tecnológica sobre la Unión Soviética. Sus seguidores se basan en supuestas anomalías en las fotografías y videos del evento.

  • Teorías sobre el 11-S: Existen varias teorías sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York que alegan que el gobierno estadounidense, en particular la administración de George W. Bush, estaba involucrado o tenía conocimiento previo de los ataques. Algunas versiones sugieren que el colapso de las Torres Gemelas fue producto de una demolición controlada.

  • QAnon: Esta es una de las teorías de la conspiración relacionadas con la política estadounidense más recientes y controvertidas. Sugiere que existe una red de pedófilos y traficantes de niños dentro de las élites globales, y que Donald Trump estaba trabajando en secreto para desmantelarla. QAnon ganó notoriedad durante la presidencia de Trump y ha sido vinculado a varios eventos violentos, incluyendo el asalto al Capitolio de EE.UU. en enero de 2021 o el llamado Pizzagate, cuando en diciembre de 2016 un seguidor de esta teoría asaltó con un rifle una pizzería de Washington donde aseguraba que se reunía un grupo de pedófilos vinculados al partido demócrata.

  • La Tierra es plana: Aunque ha sido desacreditada científicamente durante siglos, hay personas que siguen creyendo que la Tierra no es una esfera, sino un disco plano. Los defensores de esta teoría argumentan que las agencias espaciales y los gobiernos están ocultando la «verdad» sobre la forma del planeta por motivos no muy claros.

  • El encubrimiento extraterrestre: Muchas personas creen que los gobiernos, en particular el de los EE.UU., están ocultando pruebas de vida extraterrestre. El Área 51 en Nevada es uno de los epicentros de estas teorías, donde supuestamente se realizan experimentos secretos con tecnología alienígena. En España, la montaña de Montserrat, en Catalunya, es un punto emblemático de encuentro para los seguidores de esta teoría debido a que se han reportado supuestos avistamientos desde los años 70.

¿Por qué creemos en estas teorías?

“Estas teorías hacen arraigo en nuestros miedos”, explica Begoña Díaz, psicóloga, doctora en Ciencia Cognitiva y Lenguaje y profesora de UIC Barcelona. Las explicaciones conspiranoicas, según la experta, suelen surgir en momentos de “estrés generalizado”. “Somos una gran sociedad gracias a que sabemos muchas cosas. Y cuando no sabemos, siempre vamos a necesitar esa información, necesitamos conocer. En ese momento, ante la falta de explicaciones o de encontrar un sentido a lo que pasa, es cuando aparecen estas teorías”, afirma Díaz. La difusión de estas “mentiras” puede tener como objetivo simplemente “llamar la atención”.  “Pero otras veces hay intereses económicos o políticos”, alerta Díaz. “Es difícil encontrar una única explicación-sostiene-, pero detrás de una mentira se busca un beneficio y nuestra visión es ver un poco más allá de la mentira y saber que está consiguiendo esta persona teniendo nuestra atención”. 

“Hay una serie de fenómenos psicológicos que explican que persistamos en creencias a pesar de que nos demuestre queson erróneas”, aseguraba en RNE Ramón Nogueras, psicólogo y autor del libro ¿Por qué creemos en mierdas? Cómo nos engañamos a nosotros mismos. En primer lugar, los seres humanos “somos procesadores de la información imperfectos”, argumenta Nogueras. Además, añade, “somos máquinas de generar patrones” y tenemos una gran tendencia a aferrarnos a dicho patrón o conclusión y “buscar información confirmatoria”. Partiendo del ejemplo del asalto al Congreso de Brasilia en 2023 por parte de seguidores de Bolsonaro, Nogueras explica que “asumir que ha habido un fraude [electoral] es mucho menos dañino que asumir que es que la gente pasa de nuestra propuesta”. Por otro lado, aquellos que difunden teorías conspiranoicas suelen apelar al “principio de escasez”. “Cuando una información es percibida como escasa, como que se está intentando silenciar, como que puede ser difícil acceder a ella tendemos a valorarla más y a darle una mayor credibilidad”, afirma el psicólogo.

¿Puede la IA reducir la adhesión a teorías de la conspiración?

Hasta ahora se creía que una vez una persona creía en una teoría de la conspiración era muy difícil convencerla de su equivocación a pesar de presentar evidencias y argumentos racionales en su contra. No obstante, una reciente investigación con Inteligencia Artificial publicada en la revista Science ha arrojado conclusiones esperanzadoras como herramienta de refutación efectiva. DebunkBot, un chatbot diseñado para persuadir a las personas para que dejen de creer en teorías sin fundamento, ha demostrado ser eficaz a la hora cambiar de forma permanente en el tiempo las creencias de los usuarios, desafiando la idea de que los hechos no pueden contrarrestar las conspiraciones. La investigación reveló que después de interactuar con el chatbot, el nivel de creencia en conspiraciones disminuyó un 20% de media y en el mismo nivel transcurridos hasta dos meses.

Los investigadores creen que la personalización del debate podría ser clave para desafiar estas creencias, ya que las teorías conspirativas varían según cada individuo. A través de diálogos cortos, el chatbot refutaba las pruebas presentadas por los participantes en la investigación con datos concretos, logrando reducir no solo sus creencias en conspiraciones específicas, sino también en otras teorías poco fundamentadas. Esta capacidad del chatbot para generar efectos duraderos lo podrían convertir en una posible herramienta útil para combatir la desinformación en espacios como consultas médicas o foros en línea.

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